La oposición está permitida, siempre que no se ejerza

Ayer, diversas personas que se oponen a la construcción del Tren de Alta Velocidad llevaron a cabo una acción de protesta contra la campaña de desinformación y mentira sistemática que se desempeña en el stand que Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) posee en la estación de Abando. Dos compañeros se subieron y ataron con bridas al stand mientras otros repartían panfletos que denunciaban el sinsentido ecológico, social y económico que constituye el TAV. La aparición de la Ertzaintza, ante un acto pacífico, se saldó con los participantes identificados y la detención de quienes se habían encaramado al techo del stand, a las que se acusa de un delito de desobediencia grave.
A resultas de ello, estas dos personas pasaron todo el día en manos de la policía y en espera de pasar a disposición judicial. Un hecho relativamente grave, pero que se une a la agresión que un compañero de Urretxu sufrió una madrugada por parte de la policía autonómica y a la patada en la boca que varios policías nacionales propinaron la semana pasada a un joven de Basauri que realizaba pintadas contra el TAV. Con lo que sólo queda constatar que el amedrentamiento se viene a sumar a la tarea de intoxicación constante a la que oposición al TAV se ve sometida por numerosos medios de comunicación.
Ante esta maniobra, conviene recordar que el deber de una oposición real es mostrar la fuerza de sus convicciones (esto es, que el TAV y otros desaguisados como el Guggenheim de Urdaibai, la planta de Coke de Petronor de Muskiz, los diversos Planes Territoriales Parciales o la construcción de más autovías como la SuperSur, nos abocan aún más al desastre)  ejerciendo una sana intolerancia contra quienes desean imponer sus proyectos destructivos.

PAREMOS LA DESTRUCCIÓN, NI TAV, NI SUPERSUR, NI SUPERPUERTOS, NI GUGGENHEIMS…

¡NO QUEREMOS PARTICIPAR EN LA DEVASTACIÓN DEL FIN DEL MUNDO, SINO EN EL FIN DEL MUNDO DE LA DEVASTACIÓN!