El TAV o la crisis para siempre

Noticias de Gipuzkoa. Opinión. Mertxe González Marcos y Beatriz Arana Ortiz

Las grandes infraestructuras son el eje de nuestra economía. Cada vez construyen más autovías, autopistas, plataformas logísticas e intermodales para garantizar el constante ir y venir de mercancías. Productos fabricados a miles de kilómetros se han convertido en la base de nuestro modo de vida. El tejido productivo local se ha ido desmantelando para abrir la puerta a los productos lejanos. Las trabajadoras y los trabajadores hemos visto empeorar nuestros derechos y condiciones laborales mientras nuestra vida se ha ido degradando. Además, nos hemos convertido en esclavos de las cosas a través del consumo fácil. La concentración del poder y de la gestión de los recursos ha ido alejando la toma de decisiones de la ciudadanía.

Pero todo esto ha sumergido en una crisis tremenda a los pueblos y a la tierra. El sistema basado en el petróleo barato está haciendo aguas por todas partes. Estamos asistiendo al fracaso estrepitoso del capitalismo.

Ante esto los dirigentes de la economía dicen que infraestructuras gigantes como el TAV nos sacarán de la crisis. Quieren seguir incrementando el daño a la Tierra mientras desmantelan definitivamente la agricultura y la ganadería. Con la excusa de generar empleo. Pero, ¿qué tipo de empleo? Ya lo sabemos: precario, peligroso, mal pagado y basado en la explotación. De ése que va acabando con los derechos conquistados por las y los trabajadores en luchas de siglos. De ése que no tiene futuro.

Infraestructuras como el TAV nos sumergirían en una crisis eterna. Hemos de darles un no rotundo mientras luchamos por un cambio de modelo social con todas nuestras fuerzas.

Hasta construir una sociedad basada en la cercanía, en lo pequeño, en lo humano y en lo descentralizado. Hasta hacernos con la toma de decisiones. Hasta recuperar el control sobre nuestras vidas.

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2 comentarios for 'El TAV o la crisis para siempre'

1. Sin los avances de

Sin los avances de transportes sobre los que tanto te quejas, la medicina sería un privilegio y cosa de druidas, pues aunque la globalización en su práctica tiene en ocasiones descentralizaciones y efectos negativos en culturas nativas, los avances tecnológicos y médicos no serían probables sin ella, y se volvería a la época en que con una gripe mueres fácilmente y que una rotura de pierna significa ser un tullido casi con seguridad.

Por lo tanto, puede que tu prefieras el vivir de forma aislada y que si te pasa algo no puedas comunicarte con nadie, porque sería hipócrita el querer vivir como antes, pero sin sacrificar los avances que las comunicaciones y la interconexión con otros pueblos te han dado.

PD: ¿Es lícito y honorable utilizar las "armas del enemigo" para combatirlo? Porque el ordenador desde el que escribes el artículo y difundes tu mensaje no creo que tenga muchas piezas fabricadas, ni siquiera montadas, en una zona geográficamente cercana...

¿Te aprovechas de lo que criticas?

2. Avances de transporte retrocesos medicos

Puedo estar de acuerdo en que los "avances de transportes" han contribuido a que la medicina disponga de grandes capacidades (ahí tenemos la generalizada disponibilidad de ambulancias ó los épicos traslados de organos para transplante en helicóptero). Pero has de reconocer que tales capacidades son casi un efecto colateral, es decir, las grandes infraestructuras de transporte no se hacen para mejorar las capacidades de la medicina, ni mucho menos para mejorar la salud. La prueba evidente son los miles de personas muertas y tullidas en los siniestros derivados del masivo kilometraje que inducen tantas carreteras, más muchas más enfermedades y muertes causadas por la contaminación emanada por los vehículos a motor, y las ya incontables víctimas de las guerras causadas en gran parte por el petróleo ligado a este transportismo.

Otro punto de vista para percibir el desparejamiento entre transporte y medicina es ver que se pueden lograr muy buenos resultados en medicina aunque haya pocas capacidades de transporte (pienso en Cuba como el caso más conocido pero seguro que hay muchos más).

Me parece (por tu segundo parrafo y la postdata) que más que al artículo estás respondiendo a una postura que te imaginas exagerada.
En lugar de justificar los males del transporte por las ventajas que pueden traer en medicina ¿Has pensado en cambio a la inversa? ¿Que sanos y felices viviríamos si la mitad de la capacidad tecnológica y de transporte se utilizara para ello?