La Acampada contra el TAV ó la magia del colectivo

Recién terminada la Acampada contra el TAV queremos difundir esta valoración:
LA ACAMPADA CONTRA EL TAV O LA MAGIA DEL COLECTIVO

Justo antes de la iniciarse la Acampada contra el TAV un grupo de personas nos juntamos en Izurtza para comenzar con el montaje. Pedimos unas sillas en el bar de al lado y la persona que nos las dejó incidió en no romperlas y en devolverlas tal y como nos las había dejado. Es normal mostrar un poco de desconfianza cuando ves que cientos de personas van a invadir tu pequeño pueblo por unos días.

Izurtza nos ha dejado su pueblo para montar esta acampada y además nos ha recibido de maravilla dándonos un trato inmejorable. Desde estas líneas queremos agradecer al pueblo de Izurtza por todo ello de todo corazón.

Mucha gente nos hemos juntado en este espacio de resistencia contra el TAV y todos los proyectos desarrollistas. Ese otro modelo social que reivindicamos lo hemos puesto en práctica durante estos días. La utopía convertida en realidad.

Nosotras y nosotros nos organizamos de modo horizontal sin jefes ni jerarquías, valiéndonos de la autogestión y la autoorganización. La asamblea abierta es nuestra herrmienta para gestionar todas las iniciativas y actividades y en ella pueden participar todas las personas para opinar, debatir y tomar decisiones consensuadas.

La comunicación entre unas doscientas personas no es nada fácil. Ello requiere de grandes dosis de respeto y un buen trabajo de dinamización. La presencia de mucha gente de otros lugares del Estado y de Europa hace que a la anterior dificultad se le sume la diversidad lingüística. Como otros años las participantes han podido ejercer el derecho a expresarse en euskera sabiéndose entendidas por todas gracias a los grupos de traducción simultánea. Podríamos decir que ha sido una acampada internacional euskalduna.

El trabajo colectivo ha posibilitado preparar y llevar a cabo las comidas, talleres, charlas, mendi-martxas, teatros, conciertos...Es increíble todo lo que somos capaces de hacer entre decenas de personas. Una vez roto el individualismo descubrimos la magia del trabajo colectivo. Mucha gente junta pero sin organizar no es más que eso, mucha gente junta. Pero en cuanto se organiza y toma cuerpo, la colectividad se convierte en un ser vivo formado por cientos de “hormigas” que funciona por sí mismo. La organización deriva en organismo. Este ente colectivo tiene un potencial inimaginable y pone en jaque a la democracia representativa ya que demuestra su inutilidad.

Las acciones también han sido colectivas. Unas cien personas entramos en la zona de obras de Durango. Fue una acción directa de desobediencia masiva. Recuperamos temporalmente lo que es nuestro, la tierra, por medio de la ocupación simbólica del lugar. Ese era nuestro objetivo. Dejamos bien claro que si no hay intervención policial nuestras acciones son pacíficas, alegres y determinadas. Habiendo sido nuestro objetivo y proceder los mismos en Urbina, aquella marcha terminó sin embargo con decenas de heridas y heridos y ocho detenidos. Esto deja bien claro que fue la brutal intervención policial la mayor diferencia entre ambas convocatorias.

Hemos salido fortalecidas de esta acción y de algún modo hemos superado el miedo que teníamos.

Este año también ha participado mucha gente en la acampada y el ambiente ha sido inmejorable. Hemos afianzado nuestras relaciones y tejido redes de confianza. Queremos agradecer a todas las personas que han participado, en especial a las que han venido de fuera de Euskal Herria.

Al acabar la acampada ha comenzado el desmontaje. Nos hemos dirigido de nuevo al bar de Izurtza a pedirle sillas y mesas. La persona del bar nos ha dicho que cojamos las que necesitemos. Su boca lucía una amplia sonrisa y en su voz no había la más mínima desconfianza.