UdakoMartxa: crónica del 6 de septiembre (Aramaio)

Avanzan rápidos en el valle de Aramaio los trabajos del Tren de Alta Velocidad. En los rincones donde actúan las máquinas el paisaje cambia cada día hasta el punto de no ser reconocido por la gente del valle. Están construyendo sin problemas los pilares de lo que en el futuro sería un viaducto de un kilómetro de longitud. Agosto no ha sido época vacacional para las obras. De hecho, trabajan incluso en los días festivos.

Los prados del caserío Bolinburu eran verdes, bucólicos y productivos hasta hace poco. Los caballos pastaban allí hasta que entraron las gigantescas excavadoras. Ahora han desaparecido los árboles, la tierra vegetal ya no existe y los colores amariollentos han sustituído al verde en una amplia extensión. Parece que hubiera habido un corrimiento de tierras, porque esa ha sido la consecuencia de extraer la tierra de raíz. La extensión de la superficie afectada es impresionate: en el centro del valle la zanja ocupa un ancho de ciento setenta metros y la longitud es de aproximadamente un kilómetro.

Los trabajos del Tren de Alta Velocidad han abierto la puertas al DESIERTO en Aramaio.

Martxa Aramaiora ailegatzen denean

Gracias al testimonio de Agurtzane, que sufre las obras y las máquinas al lado de casa, hemos sabido que el modo de vida de una familia directamente afectada ha cambiado radicalmente en la primera fase de la construcción de esta infraestructura.

"El otro día, mientras estudiaba en casa, escuché una terrible explosión y todo el baserri empezó a temblar; parecía un terremoto" nos ha contado Agurtzane. Los sonidos de las explosiones han devorado la calma y el silencio que reinaban en el valle. Escuchado esto, no es de extrañar que incluso los animales estén asustados. Por ejemplo, los jabalíes iban libremente de punta a punta del valle antes de empezar las obras. Hoy en cambio no pueden atravesar la insuperable zanja que les han puesto en medio del valle. Al efecto barrera que crea para los animales salvajes esta terrible ocupación de tierras hay que sumar las explosiones que ocurren con gran frecuencia. También las aves parecen haber percibido algo que no es de su gusto y han huído a otro lugar. Ya no se ven tantas aves como antes en este entorno. Ni de lejos.

En otros tiempos, el arroyo Bolinburu atravesaba vegetación y arboledas. Debido a los trabajos han desviado el arroyo, y el cauce ha quedado soterrado en un túnel de cemento compuesto de enormes tuberías. A las ya mencionadas barreras y explosiones hemos de sumar este otro obstáculo a los animales terrestres. ¡Y qué decir de la fauna del arroyo! La transformación del arroyo ha supuesto la pena de muerte para el cangrejo autóctono que estuvo a punto de desaparecer pero se encontraba en vías de recuperación. Los karramarros ya han desaparecido en Aramaio.

¡Adiós a los jabalíes, aves y karramarros de Bolinburu!

Los habitantes de Aramaio han denunciado la construcción de una presa ilegal en el arroyo del mismo nombre. De allí toman el agua necesaria para las obras de TAV. El polvo también se está convirtiendo en una pesadilla para los aramaiotarras, que encuentran todo cubierto de polvo: las verduras en las huertas, la colada que cuelgan fuera de las ventanas, los árboles y plantas del entorno? todo cubierto de polvo.

Además de los daños directos producidos por las obras del TAV, también nos hablado de daños indirectos. Por ejemplo, la situación también se ha complicado para los baserritarras que venden leche. Nos han confesado dolidos que la gente ya no se acerca comoa ntes a los baserris para comprar leche porque hombres armados andan por todos los sitios, pidiendo a cualquiera la documentación, tanto a los que van a por leche, como a los ciclistas como a los vecinos que salen de casa en un coche diferente.

¿A quién le va a gustar dar cuentas a alguien armado cuando va a por leche?

Además de causar daños irreparables en la naturaleza el TAV ya ha cambiado el modo de vida de los habitantes de Aramaio.