El TAV descarrila al llegar a la calle

GARA. Iritzia

Las instituciones públicas e iniciativas privadas que impulsan el TAV han barajado en varias ocasiones la convocatoria de alguna movilización que dé cuerpo social al proyecto. Resulta significativo que nunca lo hayan hecho, ni siquiera cuando el PP lo ha propuesto al socaire de algunos atentados de ETA. Por el contario, las iniciativas populares que rechazan esta macroinfraestructura o que simplemente piden que se someta a debate se han echado a la calle en numerosas ocasiones. Y ninguna había sido tan exitosa como la celebrada el sábado entre Hendaia e Irun. Además, reunió a cerca de 15.000 personas a pesar de celebrarse en un punto periférico del país, y tuvo impacto a los dos lados de la muga, frente a dos estados.

La capacidad de movilización demostrada por CADE y AHT Gelditu! Elkarlana debería suponer un paso decisivo hacia la racionalización de este conflicto. De momento, revela ya el autismo en que se mueven a ambos lados de la frontera los impulsores de un mismo proyecto que presentan casi como si se tratara de dos cosas sin relación alguna (TAV en el sur, «nueva línea» en el norte). El absurdo llega al punto de que las autoridades de Bizkaia, Gipuzkoa, Araba, Nafarroa o Madrid hagan caso omiso a las reticencias mostradas por los alcaldes de Lapurdi o, de modo puntual, por Pau, Burdeos o París. Como igualmente absurdo e incoherente es que en los herrialdes del norte el proyecto sea vendido como método idóneo para el transporte de mercancías mientras en el sur se subraya que será para personas.

La lección de la manifestación es especialmente importante para los políticos del sur, en los que resulta más evidente el afán de seguir adelante a toda prisa, atropellando razones y esgrimiendo «argumentos» como que construir el TAV cuanto antes es el mejor modo de responder a la oposición de ETA. La imagen de los electos de Ipar Euskal Herria manifestándose en Hendaia con la banda tricolor francesa deja en su sitio afirmaciones tan pueriles. Y confirma que el TAV descarrila hoy por hoy en Euskal Herria, ante todo tipo de sensibilidades políticas, cuando el debate se centra en razones objetivas y no en propagandas baratas.

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