Nafarroa, el túnel del TAV

GARA. Iritzia

Atenor del acuerdo de financiación cerrado por el Gobierno navarro con el Ejecutivo español, el Tren de Alta Velocidad ni siquiera llegará a Nafarroa a cielo abierto, sino por un negro túnel. Un túnel que arranca en Iruñea y desemboca en Madrid, donde el Ministerio de Fomento debe estar frotándose las manos por haber quedado libre de compromisos de gasto en dos años, en un momento de auténtico agobio económico. Y un túnel que representa el ocultismo generalizado existente en torno a este proyecto, pero que resulta más opaco todavía en Nafarroa.
A su ciudadanía no sólo no se le ha preguntado si quiere el TAV -la propaganda oficial se ha llevado todo por delante-, sino que tampoco se le ha trasladado si es procedente gastar tanto dinero en ese proyecto en un momento en que se anuncian fuertes recortes presupuestarios en todo tipo de materias más cercanas a la ciudadanía, ya sea la sanidad o el euskara.

Este túnel figurado recuerda también a aquél en el que los dos mismos protagonistas de ayer -Miguel Sanz y José Blanco- tejieron un pacto secreto entre UPN y PSN para toda la legislatura. Y es también el túnel en el que la supuesta oposición parlamentaria sigue sin hallarse a sí misma, como evidencia la pasividad mostrada en este conflicto del TAV, que ha terminado hipotecando a toda la ciudadanía navarra.

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