Alta velocidad: una malla que acerca territorios

Dieciocho años después del primer AVE, en 2010 pasaremos a ser los líderes absolutos con casi 2.000 kilómetros de líneas, superando así a los ferrocarriles franceses, alemanes e italianos
El Correo, 21.04.10
JOSÉ BLANCO LÓPEZ | MINISTRO DE FOMENTO

A las siete de la mañana de un día como hoy, pero de 1992, partía de la estación madrileña de Atocha el primer tren AVE que prestaba servicio comercial en España. Se trataba del colofón a un proceso que entonces muchos calificaron de disparate o despilfarro y no fueron pocos quienes auguraron para este nuevo modelo de ferrocarril el mayor de los fracasos. Sin embargo, y como siempre ocurre cuando se apuesta con decisión y sin ambages por el progreso de la sociedad en su conjunto, el tiempo se encargó de quitarles la razón.

Dieciocho años después de ese momento clave para la historia de los transportes en España, los datos demuestran que la ciudadanía ha respondido a cada nueva extensión de la red ferroviaria de alta velocidad usando de forma masiva los servicios ofrecidos por el Estado. La primera de las líneas, cuya puesta en marcha celebramos hoy, ha sido utilizada ya por más de 100 millones de viajeros y cada año cerca de 25 millones de pasajeros usan los servicios de alta velocidad o larga distancia ofrecidos por Renfe en el conjunto de la red ferroviaria.

El proceso para sentar las bases de este éxito no ha estado, sin embargo, exento de dificultades. El esfuerzo de los sucesivos Gobiernos permitió sentar las bases para extender este nuevo modo de transporte hasta Barcelona, conectando así los dos polos de mayor dinamismo de la economía española, aunque la puesta en servicio comercial de la segunda línea de alta velocidad en 2003, limitada a 200 km/h y al tramo Madrid-Lleida, fue un hito parcial progresivamente completado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Era sólo el principio. Si en 2005 pudimos celebrar la puesta en marcha de la conexión de Toledo a la nueva red, 2008 fue un año clave para la alta velocidad en España. En febrero fue puesta en marcha al completo, y con las mejores prestaciones, la línea Madrid-Barcelona, y en diciembre se abrieron al tráfico la conexión entre Córdoba y Málaga, que multiplica las posibilidades de viajar en una de las zonas más turísticas de España, y el enlace entre Madrid y Valladolid, en realidad la primera fase de la gran extensión del AVE a todo el cuadrante noroeste de la Península Ibérica.

Ya este mismo año, con la apertura de la nueva línea Madrid-Valencia, pasaremos a ser los líderes absolutos en lo que respecta a alta velocidad en Europa, con casi 2.000 kilómetros de líneas, y superando así a los ferrocarriles franceses, alemanes e italianos. Se trata de corredores que son recorridos cada día, arriba y abajo, por una flota de trenes que supera las 120 unidades y no deja de crecer; no en vano, el parque móvil de Renfe se ha convertido este año en el más moderno de toda Europa gracias a un ambicioso plan de renovación, y que está equipado con la tecnología interoperable ERTMS, que permitirá derribar las barreras históricas del ferrocarril español con respecto al resto de Europa.

Hemos ido dando cumplimiento así al compromiso expresado de forma clara en el Plan Estratégico de Infraestructuras del Transporte, gracias al cual más del 90% de la población de nuestro país vivirá a menos de 50 kilómetros de uno de los nudos de esta gran malla de 10.000 kilómetros de longitud, que permitirá acercar entre sí a las personas y las empresas, acortando de hecho las distancias entre los territorios.

Buenos ejemplos de que esta política ferroviaria vertebra de forma sólida y definitiva el territorio no sólo en la gran escala sino también a nivel regional son el caso de Castilla-La Mancha, que a finales de este mismo año tendrá todas sus ciudades conectadas por alta velocidad, o Galicia, en donde se ha primado un diseño transversal sobre el clásico modelo radial, y en donde se pondrán en servicio primero las líneas entre Santiago y Ourense (en 2011) y A Coruña y Vigo (en 2012) y posteriormente la conexión hacia la meseta (prevista en el entorno de 2015), y por fin la Comunidad Valenciana, en donde la alta velocidad enlazará Valencia con Alicante en 2012 y con Castellón en 2014.

No son, sin embargo, los únicos ejemplos. El ambicioso desarrollo de la red de altas prestaciones está haciendo que ésta se extienda mientras se escriben estas líneas hacia Lisboa en el este, a través de Extremadura, en el norte hacia Asturias por León, a Cantabria desde Palencia, al País Vasco a través de Burgos y a La Rioja y Navarra desde Zaragoza, hacia Girona y Francia en el noreste, y en el sur hacia Huelva, Cádiz, Jaén, Granada y Almería.

Se trata pues de una verdadera marea de progreso, a la que dedicamos más de la mitad del presupuesto del Ministerio de Fomento -el de mayor peso inversor de todo el Estado- y que pese a la situación económica actual hemos decidido priorizar. Este es el mayor y el mejor de nuestros objetivos: hacer que términos como periferia y centro cobren cada vez menos sentido al integrar todos los puntos en una red que tenderá inevitablemente a equilibrar las oportunidades de los ciudadanos, independientemente de dónde vivan. Con esa meta en mente, el Ministerio que tengo el orgullo de dirigir tiene y tendrá como herramienta permanente el diálogo con las Comunidades Autónomas y el resto de instituciones. Porque, como he repetido en numerosas ocasiones, la planificación y ejecución de las infraestructuras, la puesta en marcha de nuevos servicios de transportes, no son ni pueden ser tarea de un solo Gobierno.

Lo vemos hoy más claro que nunca, cuando la primera línea de alta velocidad de España pasa la edad simbólica de su mayoría de edad: el progreso y el fomento de la igualdad son tareas que superan las barreras del color político y e incluso las de las generaciones. Se trata, pues, de seguir sentando las bases para un futuro cada vez más brillante, y de no aflojar el paso justo en el momento en el que el país más lo necesita. Así lo haremos.

2 comentarios for 'Alta velocidad: una malla que acerca territorios'

1. Alta velocidad: una malla que cerca territorios

Este artículo del Ministro de Fomento publicado estos días en las páginas de opinion de varios periódicos merece la pena ser leído. El propio ministro nos cuenta las razones por las que estan construyendo tantas líneas de TAV. O para ser precisos, cuenta la versión oficial con la que pretenden convencernos de sus bondades, aunque la verdad, igual mejor que pruebe con las verdaderas razones ocultas, porque con esa mera soflama de orgullo más que convencer disuade.

El tono triunfalista del artículo deja en evidencia la falta de motivos reales de alegría. Su mayor orgullo es que "pasaremos a ser los líderes absolutos con casi 2.000 kilómetros de líneas, superando así a los ferrocarriles franceses, alemanes e italianos"... y seremos también lideres en paro como recuerda otro titular de prensa de hoy: "El FMI advierte de que España tendrá el mayor paro del mundo desarrollado".

Alardea también el Ministro del cemento de que "Se trata pues de una verdadera marea de progreso", expresión que me recuerda al tsunami de cemento descrito lúcidamente en el libro El Tsunami urbanizador español y mundial.

Esa marea de progreso destructor la defiende el gobierno por boca de su Ministro para "hacer que términos como periferia y centro cobren cada vez menos sentido al integrar todos los puntos en una red que tenderá inevitablemente a equilibrar las oportunidades de los ciudadanos, independientemente de dónde vivan". Pero ya sabe que esa inevitabilidad no es tal, que las líneas de TAV al unir ciudades suelen desequilibrarlas reforzando la más fuerte. Está pensando en las ciudades puntos de esa red que alimentará a Madrid, y en que los ciudadanos tendrán igualdad de oportunidades de ponerse al servicio de la economía global y del Estado. Independientemente de donde vivan podrán integrarse en el modo de vida dependiente de ese sistema.

Acerca lo lejano y aleja lo cercano

Esa mentalidad que piensa en empresas y en territorios: "permitirá acercar entre sí a las personas y las empresas, acortando de hecho las distancias entre los territorios", es la que le impide ver el problema de que el TAV alarga las distancias dentro de cada territorio. Por más que se lo expliquen con acciones como la que hicieron en Durango para denunciar el efecto barrera del TAV un Ministro debe pensar a lo grande, y no en los pueblos pequeños y a su gente cuya vida se mueve en cortas distancias (como la mayoría). Asi se explica que desprecie efectos como el corte de la carretera de Aramaio causado por sus grandes obras del TAV.

Ciertamente, cuando el Ministro mira el mapa de todas las líneas de TAV ve una malla que cubre el país y se le ocurre el título del artículo. Pero yo cuando miro a mi alrededor veo las mallas de plástico que marcan la zona de obras, ó las vallas metálicas que impiden el paso a esas tierras arrasadas. Y cuando me ve rodeado por taludes kilométricos de líneas de alta velocidad ferroviarias ó de asfalto, la conclusión que saco es: Alta velocidad: una malla que cerca territorios.

Y a falta de motivos reales el Ministro vuelve a las soflamas: "Se trata, pues, de seguir sentando las bases para un futuro cada vez más brillante, y de no aflojar el paso justo en el momento en el que el país más lo necesita". Pero esa apelación a las presuntas virtudes económicas de esta supuesta inversión (que en realidad no es una inversión, sino un gasto inutil y nocivo) para seguir apretando el paso en la misma dirección, me muestra por su lenguaje meramente propagandistico que se trata de la misma dirección que nos ha traido hacia el precipicio.

2. Confianza ciega en el progreso

Este artículo recordaba aquello de Excusatio non petita acusatio manifiesta, ya que los nubarrones financieros ya se veían encima y en la publicación de ese artículo se percibía el objetivo de intentar mantener la confianza. Confianza ciega hasta el útimo momento.

Y menos de un mes después el mismo Ministro de Fomento del cemento ha anunciado que:
Las obras ferroviarias y de carretera tendrán un retraso medio de un año por el plan de ajuste
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