Lakua y PSE acuerdan paralizar de forma provisional el proyecto del TAV

GARA. GASTEIZ

Con las elecciones locales a la vuelta de la esquina y temiendo que el proyecto del TAV le pueda pasar factura, el PSE ha presentado a última hora una propuesta a los partidos que forman el Gobierno de Lakua para paralizar, provisionalmente, el macroproyecto ferroviario e intentar lograr «un mayor respaldo social». Con este acuerdo queda anulada la partida de 281 millones de euros que inicialmente estaba prevista para el proyecto en el presupuesto de 2007.

Aunque ya han comenzado algunas obras de pequeño calado e incluso se han fijado fechas para la entrada en funcionamiento del Tren de Alta Velocidad, el tripartito y el PSE han decidido paralizar el proyecto, y, por consiguiente, las obras, de forma provisional.

Según ha sabido GARA de fuentes del tripartito, en cuyo seno son evidentes las discrepancias tanto sobre el trazado del proyecto ­por su fuerte impacto mediambiental­ como sobre la deficiente campaña de socialización, PNV, EA y EB han decidido adoptar una propuesta presentada a última hora por el PSE ­cuyas organizaciones locales en Debagoiena y Oarsoaldea temen que este proyecto les pueda dañar en las próximas elecciones locales­ para «lograr un mayor respaldo social a favor del TAV».

La partida destinada inicialmente en el proyecto de presupuestos al TAV era de 281 millones de euros, recogidos en el presupuesto del Departamento de Transportes y Obras Públicas que dirige Nuria López de Gereñu. Esta partida se iba a destinar al tramo guipuzcoano, entre Bergara e Irun. Y es que el convenio suscrito entre el Gobierno español y Lakua, en el que se ratifica que éste es un proyecto de interés general del Estado, únicamente concede al Ejecutivo autonómico la gestión y construcción del tramo guipuzcoano, mientras que Madrid se reserva los tramos Gasteiz-Bergara y Bergara-Bilbo.

De esta forma, y como consecuencia de este acuerdo de última hora, la partida de 281 millones de euros no será contemplada en el proyecto de Presupuestos que se debatirá hoy, a partir de las 9.30 de la mañana, en el Parlamento de Gasteiz.

Consulta popular

La propuesta consensuada entre las cuatro formaciones políticas incluye la celebración de una consulta popular antes de las elecciones municipales y forales del 27 de mayo. La fecha más probable es la del domingo 11 de marzo. Este tipo de consultas no son vinculantes y pueden llevarse a cabo sin autorización del Gobierno español.

Si bien las fuentes consultadas por este diario evitaron relacionar este acuerdo de última hora con las movilizaciones populares y la oposición oficial de algunos ayuntamientos ­como las consultas realizadas en Urbina, en los concejos de Gasteiz y en Itsasondo y la prevista en Aramaio, y la multitudinaria manifestación de Gasteiz el pasado 18 de noviembre­ es evidente que las campañas publicitarias organizadas hasta ahora por Lakua no han tenido el resultado esperado. Además, esas fuentes comentaron que la organización de la consulta se enmarca en el compromiso adquirido por el lehendakari Ibarretxe de «consultar a la ciudadanía» sobre los temas que marcarán el futuro de la sociedad.

Con vistas a esa consulta, se preparará una campaña «objetiva» en la que tengan cabida tanto los defensores del proyecto como quienes defienden una red ferroviaria alternativa que tenga un mayor aprovechamiento social que el TAV.

Ahora queda por concretar a qué se destinarán los 281 millones que inicialmente estaban previstos para este proyecto. Todo apunta a que no serán destinados a otros departamentos, aunque en el tripartito hubo cierto debate sobre la posibilidad de destinarlo a incrementar la renta básica.

De hacerse efectiva esta medida, los 281 millones de euros ayudarían a mejorar de manera sustancial las prestaciones económicas que tiene concretadas el Gobierno de Lakua para los que viven en el umbral de la pobreza. Y es que las rentas mínimas y las ayudas de emergencia social no alcanzan hoy por hoy el 88% del Salario Mínimo Interprofesional. Por ello, el desvío de la partida prevista para el TAV a estas ayudas posibilitaría equiparar la cuantía de la renta básica al salario mínimo, tal y como vienen exigiendo en los últimos años diversos colectivos contra la exclusión social y sindicatos de Euskal Herria.

También cabría la posibilidad de que la partida presupuestaria prevista para el Tren de Alta Velocidad se destine finalmente a otras necesidades sociales de los ámbitos ambiental, educativo, sanitario, de transportes, de vivienda y de euskara, posibilidad que también está barajando alguna de las formaciones del tripartito.