La falta de unidad institucional y en los partidos retrasa los grandes proyectos de Gipuzkoa

FERNANDO SEGURA/ SAN SEBASTIÁN. DV.

El TAV arranca con retraso, mientras que la división complica la ampliación del aeropuerto y del puerto. Gipuzkoa tiene frente a sí tres grandes proyectos: el tren de alta velocidad, el puerto exterior de Pasajes y el aeropuerto. El primero ha arrancado tras años de polémicas estériles, aunque con nubarrones. Los otros dos están empantanados.

¿A qué se debe esta parálisis en las infraestructuras claves para el territorio? Entre otras razones, una resulta evidente: la dificultad para encontrar posturas comunes entre las instituciones vascas e, incluso, entre los políticos de un mismo partido político.

El peculiar reparto de competencias existente en Euskadi dificulta los consensos. Ante un proyecto de grandes dimensiones, la toma de decisiones puede implicar a tres niveles administrativos: el Gobierno Vasco, la Diputación y los ayuntamientos. Si a esta compleja estructura se le une la fragmentación política del país, el enmarañamiento está servido.

Por si fuera poco, dentro de los partidos tampoco es fácil encontrar posturas comunes. La opinión de un alcalde puede no coincidir con la de su grupo, o la de un consejero diverger de la que mantiene su partido en Gipuzkoa, o la de la ejecutiva nacional chocar con la territorial.

Esta situación conlleva una débil posición a la hora de negociar apoyos financieros ante el Gobierno central. Este ha sido la situación el caso del TAV, con un Ejecutivo vasco dividido sobre la cuestión (además de la oposición de varios municipios), algo que se vuelve a repetir con el proyecto del puerto exterior. Parece lógico que el ministerio de turno prefiera desviar las inversiones hacia territorios donde este tipo de proyectos se reciben de mil amores, en lugar de adentrarse en los vericuetos de la política vasca donde rizar el rizo, como en el caso de la ampliación de la pista del aeropuerto de Hondarribia, ha llegado a ser un arte. Esta debilidad podría acentuarse en la Diputación tras las elecciones de mayo, en función de los pactos que se alcancen. Batasuna, EB y Aralar han dejado clara su oposición a los proyectos citados.

En el siguiente reportaje analizaremos la situación actual de las tres grandes infraestructuras citadas y el grado de avance o parálisis en el que se encuentran.