¡NO AL TREN DE ALTA VELOCIDAD! ¡STOP AL DESARROLLISMO DESTRUCTOR!

El pasado 17 de marzo de 1998, el Gobierno Vasco aprobó inicialmente el Plan Territorial Sectorial que impone la reserva de los terrenos para el trazado del Tren de Alta Velocidad -la conocida por su forma como la "Y" junto con el ramal navarro de conexión hacía Iruñea/Zaragoza- y ordenó someter apresuradamente el Plan a información pública, tratando de que el Gobierno central lleve a término lo antes posible los procedimientos que faltan para su aprobación definitiva. Abierto está un nuevo capítulo que puede acarrear consecuencias irreparables, puesto que la principal pretensión del Gobierno Vasco consiste en iniciar a toda costa las obras de construcción del primer tramo Arkaute-Aramaio del TAV en Araba en 1999, en colaboración con el Gobierno central e incluso sólo, estando posiblemente dispuesto a adelantar la financiación del primer tramo igual que en las fases anteriores del proyecto. El Gobierno Vasco tiene mucha prisa y trata por todos los medios de imponer su planteamiento, por encima de cualquier otra consideracón, porque la Comisión Europea va a revisar sus orientaciones para el desarrollo de la Red Transeuropea de Trenes de Alta Velocidad el 1 de julio de 1999. La Asamblea Contra el TAV, en sus cinco años de existencia, ha expuesto en muchas ocasiones las razones de su oposición al proyecto del TAV, debido al enorme impacto ecológico y a la fortísima incidencia que implica en el propio modelo de sociedad. La desinformación acerca de las dimensiones gravísimas de los daños ecológicos y sociales que exige el TAV, junto con el nuevo capítulo de empecinamiento e imposición institucional que venimos presenciando, son motivos suficientes para transmitir los argumentos de nuestra oposición razonada a este proyecto, dando a conocer la extrema gravedad de los efectos que acarrearía su realización. Hay muchísimas razones para rechazar este proyecto, porque supone

GRAVES IMPACTOS ECOLOGICOS

La realización de las obras del trazado y el funcionamiento del TAV traerían consigo gravísimos efectos en múltiples direcciones. Significa agredir la tierra, despilfarrar los recursos materiales y energéticos, alterar los equilibrios ecológicos y destruir nuestra necesaria armonía con el entorno: La mayor parte de los impactos locales serían incluso de mayor entidad que los producidos por las mismas autopistas y autovías La mayor parte de los impactos locales serían incluso de mayor entidad que los producidos por las mismas autopistas y autovías, debido a las rígidas condiciones constructivas (radios de curvatura muy amplios, pendientes muy reducidas) que imponen las lineas de Alta Velocidad. Los trenes de Alta Velocidad alcanzarían según los tramos velocidades máximas de 250 a 350km/h para los viajeros y de 125km/h para el transporte de mercancías. Esto va a significar uno de los ejemplos más duros y agresivos de todas las infraestructuras de transportes. La inadaptabilidad absoluta del TAV a la orografía que atraviesa va a suponer el socavamiento y el movimiento de impresionantes masas de tierra, la proliferación de grandes desmontes, terraplenes, muros de contención, viaductos, y la creación de montañas de escombreras, consecuencia fundamentalmente de la construcción de los enormes túneles previstos, cuyo impacto llega a adquirir una dimensión gravísima (los tuneles que atraviesan la Sierra de Aralar -túnel de 11,2km- y el monte Udalaitz, entre otros). La Alta Velocidad es la causa de enormes costes ecológicos y de contaminación. Se habrá de recurrir fundamentalmente a la energía eléctrica de origen nuclear El incremento importantísimo del consumo y del despilfarro de energía que implica la Alta Velocidad es la causa de enormes costes ecológicos y de contaminación. Se habrá de recurrir fundamentalmente a la energía eléctrica de origen nuclear -principalmente importándola del estado francés- y a los macroproyectos a gas natural, como la Planta Regasificadora en el Superpuerto, la central de Petronor combinada a gas natural en Muskiz, las nuevas centrales térmicas también a gas natural proyectadas en Castejón y Amorebieta, gas que por otra parte es altamente peligroso (la Regasificadora será un auténtico polvorin) y nocivo (el gas es uno de los responsables del efecto invernadero y del agujero de la capa de ozono); sin olvidar el nuevo papel que el Gobierno Vasco también le quiere asignar a Lemoiz en la producción de energía como central térmica a gas natural. El TAV sería atendido en menor medida por centrales a carbón, fuel-oil, pantanos hidroeléctricos y grandes centrales eólicas, cuyos efectos, en cualquiera de los casos, en distintos campos, son nefastos. Origina un fuerte aumento de la degradación ambiental e incrementa muchísimo los peligros, máxime en un medio tan castigado como el nuestro La gran velocidad del TAV y la proximidad de otras infraestructuras originan un fuerte aumento de la degradación ambiental e incrementa muchísimo los peligros, máxime en un medio tan castigado como el nuestro. Representará una barrera infranqueable para el territorio, al hacerse imprescindible por motivos de peligrosidad su vallado y aislamiento, lo cual provoca importantes impactos ecológicos. Los problemas de ruidos y vibraciones que produce son enormes, con serias repercusiones en la salud (aumentos súbitos de estrés, perturbación del descanso...) y en el comportamiento animal y humano. Ni se habla de la contaminación y de los impactos electromagnéticos causados por la catenaria del TAV y los tendidos de Alta Tensión. Estas repercusiones pueden resumirse en la siguientes: aumentos en ozono troposférico y en óxidos de nitrógeno contribuyendo al efecto invernadero y a la lluvia ácida con efectos en nuestra salud; radiaciones electromagnéticas que provocan alteraciones en la producción de hormonas y proteínas; incidencia en cánceres, leucemias, sistema inmunológico... El número de especies afectadas directa e indirectamente se eleva a 12.500 especies de la flora y fauna catalogadas en Euskal Herria Va a significar la explotación desmesurada y apertura de nuevas canteras. La utilización masiva de metales pesados, explosivos, sustancias quimicas, etc., significa igualmente un incremento de la contaminación en aquellos lugares afectados a lo largo de la cadena productiva de esos elementos, con impacto en el clima, la flora y la fauna. El número de especies afectadas directa e indirectamente se eleva a 12.500 especies de la flora y fauna catalogadas en Euskal Herria, y unas 25.000 especies, en su mayoría invertebrados, todavía sin catalogar.

UN MODELO ECONOMICO-SOCIAL DESARROLLISTA Y DOMINADOR

El TAV no solo representa una feroz agresión al entorno, sino que implica también un enorme impacto a nivel socio-económico y cultural: El TAV forma parte de un vasto plan de infraestructuras de transportes indispensables para impulsar el Mercado Unico y la globalización económica.Este plan, con sus pretensiones de progreso, va a producir una mayor desestructuración social y la expansión progresiva de las desigualdades. Forma parte de un vasto plan de infraestructuras de transportes, las Redes Transeuropeas de autopistas y Trenes de Alta Velocidad, indispensables para impulsar el Mercado Unico y la globalización económica. Este plan ha sido diseñado a escala de la Unión Europea por las multinacionales de la Mesa Redonda de Industrias Europeas y los representantes de los Estados, en una estrategia de ampliación de mercados, incremento de beneficios a expensas de la población y concentración de poder a sus espaldas. A nivel de Euskal Herria, los poderes económicos y sus representantes políticos, aceptándo impulsar aqui los planes impuestos desde Europa, tratan de acoplarse a los mismos y de obtener el máximo beneficio propio. A este objetivo responde el fastuoso plan de obras (autovías, Superpuerto, Guggenheim...) en el que se integra el TAV y con el que pretenden convertir Euskal Herria en sede de ese capitalismo internacional, con el Bilbao Metropolitano como centro. Este plan, con sus pretensiones de progreso, va a producir en realidad una mayor desestructuración social y la expansión progresiva de las desigualdades, la precariedad, el paro, la miseria y la exclusión social. Los recursos públicos se despilfarran en la creación de gigantescas y costosísimas infraestructuras, y en paralelo con esta tendencia, se asiste al recorte de los gastos de caracter social. El coste económico del proyecto será inmenso: se estima actualmente en más de 700.000 millones de pesetas para la construcción de la infraestructura, cifra que posiblemente quedará al final multiplicada por dos o tres, como siempre ha sucedido con los proyectos de grandes obras públicas. El TAV contempla únicamente la conexión rápida entre las capitales El TAV contempla únicamente la conexión rápida entre las capitales, quedando subordinado ante ésto el enorme impacto ambiental y las negativas repercusiones que acarreará sobre la calidad de vida y la economía de los municipios rurales y comarcas intermedias que le servirán de mero soporte físico y sufrirán las consecuencias del desequilibrio hacia las zonas macro-urbanas que potencia el TAV. En ninguna otra actuación del Gobierno Vasco es tan evidente como en ésta el tremendo despilfarro y concentración de inversiones, tendentes a una cada vez mayor centralización y del territorio. El TAV y las grandes infraestructiras ponen en peligro la supervivencia del medio agrario-rural El enorme impacto ambiental y la perdida de tierra agraria ocasionados por el TAV, junto con el aumento de la división campo-ciudad, situarían al medio agrario-rural y a las condiciones de vida de las poblaciones rurales afectadas en límites de la viabilidad. La voluntad de dominar a la naturaleza y de reproducir una sociedad jerarquizada es clarísima El proyecto del TAV representa una empresa colosal y requiere desarrollar tecnologías muy sofisticadas, solamente al alcance de firmas gigantescas. La voluntad de dominar a la naturaleza y de reproducir una sociedad jerarquizada y militarizada en un mundo donde imperan los valores de cambio y la ley del más fuerte es clarísima. El alejamiento de los centros de decisión económica y política respecto de los ciudadanos afectados va a hacer todavía más dificil el control y la intervención de éstos sobre sus condiciones de vida y los problemas que les afectan. Va a significar una mayor dependencia respecto a centros de poder totalmente ajenos a nuestra identidad social y cultural y va a consolidar asimismo el abismo entre los países del Centro desarrollado y la Periferia empobrecida y explotada. Es un ejemplo emblemático de todo un estilo de vida e ideologia de la modernidad basado en la prisa, la competitividad y un individualismo feroz El TAV reduce toda una compleja realidad casi exclusivamente al factor tiempo. Es un ejemplo emblemático de todo un estilo de vida e ideologia de la modernidad basado en la prisa, la competitividad, el consumismo, la insolidaridad y un individualismo feroz. Nuestra época puede tener la certeza, al menos, de una cosa: no se constata relación de causa a efecto entre el "desarrollo", la aceleración de las velocidades de transporte, y la emancipación social y cultural; sino que parece evidente que la vida propiamente dicha, ya sea la vida individual o la vida colectiva (costumbres, comunicación, sensibilidad, creatividad) avanzan en el sentido de un progresivo deterioro. Relegará a la marginalidad el trasnporte ferroviario público Intimamente unido con el desarrollo del TAV, venimos asistiendo a unos hechos que afectan gravemente al futuro del transporte ferroviario público, mediante la reducción de plantilla, el abandono progresivo de servicios y del propio concepto de Servicio Público. El TAV relegará a la marginalidad, como lo ha hecho en otros lugares, la accesibilidad y la utilidad del tren convencional para la mayoria de la población. Tampoco solucionará ninguno de los problemas acarreados por el transporte por carretera (contaminación, siniestrabilidad, etc.), sino que potencia un modelo económico y social, territorial, y un estilo de vida que estimula las demandas de transporte y de movilidad en todos los modos, aumentando los daños globales del transporte en materia ecológica y social.

POR LA PARALIZACION DEL TAV Y UN CAMBIO RADICAL DEL MODELO QUE LO PROPONE

La propuesta que hacemos exige la paralización de los proyectos de TAV y de las grandes infraestructuras, para abrir un proceso de debate social continuado y participativo A través de un conflicto de esta clase, vuelve a plantearse de nuevo la cuestión del modelo desarrollista que nos quieren imponer, ocasionando las brutales consecuencias de todo tipo que ya podemos ver. La propuesta que hacemos exige la paralización de los proyectos de TAV y de las grandes infraestructuras, para abrir un proceso de debate social continuado y participativo, creando progresivamente las bases para un nuevo modelo social. Consideramos que la lucha contra el TAV es una apuesta por un cambio radical de valores en la organización económica, social y política, que permita cubrir las necesidades humanas en concordancia con la Naturaleza y facilitar la autonomía, como personas y como pueblos. Esta reivindicación no contiene nada de aislamiento, sino que enlaza con esfuerzos similares que desde diferentes movimientos sociales se están haciendo en diversas áreas del planeta y en nuestros pueblos y barrios.

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