Más motivos para manifestarse

Helen Groome, Geógrafa. GARA, Iritzia

El tiempo pasa y nos da aún más motivos para manifestarnos contra el proyecto de Tren de Alta Velocidad. Generalmente, todos son motivos que las propias instituciones generan.

Llevamos años, desde el siglo pasado, solicitando a diversas instituciones las respuestas a una serie de preguntas muy precisas sobre el proyecto TAV (para dar unos ejemplos: ¿Cuánto costará un billete en cada recorrido? ¿Qué frecuencia exacta tendrán los trenes? ¿Exactamente qué mercancías llevará el TAV? ¿Con qué metodología han calculado las instituciones el número de personas potencialmente usuarias del TAV? La falta de respuestas claras a estas preguntas es un buen motivo para manifestarnos el sábado contra el TAV. ¿Cómo es que se sigue adelante con un proyecto privatizador de recursos públicos que hipoteca años de nuestro presupuesto para fines sociales sin ni siquiera tener la información básica que sobre el mismo se pida? No responder con claridad a estas preguntas supone mucho más que mala educación.

Simultáneamente va aumentando el número de grupos sociales que ven denegadas sus solicitudes de ayudas públicas para fines sociales (con dinero aportado por ellos mismos con sus impuestos) con el argumento de que «no hay dinero». Sin salirme de Karrantza puedo mencionar unos cuantos ejemplos: no hay dinero para empezar a construir el nuevo edificio de la Escuela Secundaria a pesar de las pésimas condiciones del actual edificio; no hay dinero para contratar el número legal de profesorado por alumnado en la aula de 2 años; no hay dinero para un servicio de ginecología en Karrantza; no hay dinero para instalaciones deportivas en condiciones, ni siquiera hay dinero para entregar a todas las explotaciones ganaderas el dinero correspondiente a la Ayuda Única de la PAC de 2006. Un breve repaso a hemerotecas varias demuestra que Karrantza no es, ni mucho menos, un ejemplo aislado de la aparente escasez de dinero público, nuestro dinero, para fines sociales. Y, sin embargo, hay dinero para financiar una obra para transportar el 3% de la población de la CAPV de capital en capital, pasando rápidamente por el territorio para no ver miserias sociales. Quiero manifestar mi rechazo a este empleo tan equivocado de mis impuestos.

Todas las personas, organizaciones y entidades que alguna vez han mostrado su desacuerdo con el TAV deberíamos manifestar nuestro disgusto y rechazo a la insidiosa campaña que existe de despreciarnos, haciéndonos aparecer como un grupo de radicales sin los pies en la tierra. Quiero manifestar claramente, aquí y el sábado en la movilización contra el TAV, que el único grupo radical que veo en todo el conflicto que las instituciones han generado con su proyecto TAV es la pequeña elite, radicalmente individualista, radicalmente privatizadora y radicalmente anti-social que está promoviendo y que se beneficiará de este proyecto. No hay nada como enriquecerse del dinero público para producir posturas y acciones radicales.

Etiqueta(s):