Urazca renuncia a construir su tramo del TAV por la suspensión de pagos

El Correo. AITOR ALONSO | VITORIA

El Gobierno autoriza la resolución del contrato, que obligará a repetir la licitación entre Amorebieta y Lemoa

La crisis del grupo Urazca, inmerso en un proceso concursal -lo que se conoce tradicionalmente como una suspensión de pagos- desde el pasado mayo, ha acabado por afectar al contrato que unía a la compañía vasca con el desarrollo del Tren de Alta Velocidad (TAV) en Euskadi, la mayor obra pública acometida en la historia reciente en la comunidad. Después de meses de conversaciones entre Fomento y las empresas adjudicatarias del tramo Amorebieta-Lemoa -Urazca y Corsán Corviam, presentadas como unión temporal de empresas (UTE) al 50%-, el Consejo de Ministros autorizó ayer la resolución del contrato. Fue el propio grupo constructor el que pidió que se le descargara del compromiso.

Fomento admitía en privado desde el primer momento que las dificultades reconocidas por Urazca al solicitar en el juzgado el proceso concursal podían tener su derivación en la obra del TAV entre Amorebieta y Lemoa, el único tramo de toda la línea de alta velocidad en manos de la firma vizcaína. Según las fuentes consultadas, a lo largo de estos meses se ha sondeado de forma intensa la posibilidad de que continuara con el trabajo, así como que su socio en la UTE se hiciera cargo de la totalidad del contrato.

Estas conversaciones no han llegado a buen puerto y fue la propia UTE la que reclamó al ministerio la resolución del vínculo. Una rentabilidad económica condicionada por la rebaja de 16 millones de euros respecto al precio base de la obra -que se licitó por 61,2 millones y se adjudicó por 45- y el clima de acoso y amedrentamiento de ETA y el entorno abertzale contra las empresas participantes en el TAV tampoco han configurado un buen escenario para solucionar el contratiempo.

La resolución del contrato obligará a volver a sacar a concurso las obras de construcción de la plataforma ferroviaria entre Amorebieta y Lemoa, 3,45 kilómetros en los que se incluyen tres túneles -uno de ellos ocupa un tercio de todo el tramo- y un viaducto sobre la futura autovía Boroa-Lemoa. Los trabajos estaban calculados para ser ejecutados en 26 meses y se encontraban a punto de iniciarse. Tal es así que el Ministerio de Fomento incluyó el tramo el pasado julio entre la media docena de segmentos en los que se estaban acometiendo ya trabajos «de desbroce y preparación del terreno atendiendo a criterios medioambientales».

Seis meses

El nuevo proceso para encontrar un constructor para esa fase de la obra de alta velocidad consumirá varios meses por el propio procedimiento administrativo que es necesario para adjudicar los proyectos públicos. Como referencia, en el primero intento pasó medio año entre el anuncio de licitación y la adjudicación efectiva del contrato, de abril a septiembre de 2007 .

Con todo, esta inevitable demora no preocupa a los responsables de Fomento, toda vez que el objetivo es terminar el TAV en el año 2013 y que el tramo entre Amorebieta y Lemoa no presenta especial dificultad y se puede concluir en menos de dos años y medio, lo que deja un amplio margen para cumplir los compromisos.

Etiketa(k):