Los cazadores alertan de que AVE y Canal de Navarra favorecen la superpoblación de conejos

Este colectivo cree que con más regadío se incrementa el daño que genera este animal

Consideran que una ley que obliga a pagar "a quien más lucha por evitar estas afecciones" es "absurda" e "injusta"

Fermín pérez-nievas - Lunes, 1 de Febrero de 2010 - Diario de Noticias

Tudela. La Federación Navarra de Cazadores ha alertado de que infraestructuras como el Tren de Alta Velocidad y el Canal de Navarra "favorecerán previsiblemente la densidad de sus poblaciones". Este análisis se basa en la demostración de que los márgenes de otras obras como las autopistas AP-15 y AP-68, a su paso por la Ribera, se han convertido en lugares idóneos para que estos animales crien y vivan alejados de los cazadores que, desde hace unos cuatro años y a instancias del Ejecutivo foral, luchan contra la superpoblación de conejos. Estas infraestructuras han propiciado el "exito biológico del conejo al contar con una zona de dominio público asentada sobre taludes con tierra blanda que facilita la construcción de madrigueras y el crecimiento de la cobertura vegetal que necesitan estos animales".

Aunque estas zonas se encuentren en cotos, los cazadores no pueden acercarse hasta los márgenes de las vías, algo que ya han descubierto estos animales que encuentran lugares tranquilos y cerca de los cultivos. Como destacó el presidente de la Federación Navarra de Caza, José Ángel Remírez, "los conejos de la autopista se desplazan y ocasionan daños a los agricultores porque si está dentro del coto lo tenemos que pagar nosotros".

En este sentido, los cazadores lo tienen claro, "la extensión de los regadíos en torno al Canal de Navarra es un factor de incremento del riesgo de daños agrícolas causados por el conejo y por la puesta en marcha de determinadas infraestructuras".

sos de los cazadores Precisamente, éste fue uno de los extremos que debatieron con la consejera de Medio Ambiente el pasado día 20 de enero, dado que entre las asociaciones de cazadores existe una gran preocupación por las grandes cantidades que están teniendo que pagar por los daños que los conejos ocasionan en los cultivos. La superpoblación vivida hace cuatro años (controlada hacia finales de 2008) se ha reducido después de dar cazar a unos 195.000 conejos en menos de dos años, pese a lo cual asociaciones como las de Corella tienen que hacer frente al pago de 300.000 euros y otras como las de Fontellas o Caparroso se han disuelto y han abandonado los cotos ante la imposibilidad pagar estas cantidades. Con esa deuda, que en algunos casos incluso se encuentra en los tribunales, un socio de Corella además de pagar los 210 euros de cuota anual debería abonar unos 1.000 euros al año para paliar los daños.

Estos colectivos han visto no variando las subvenciones de la Administración éstas han pasado en 20 años del 90% de los daños de las especies cinegéticas a cerca del 30%, debido al incremento de las reclamaciones de los agricultores, lo que hace inviable el mantenimiento de los cotos. Ramírez tiene claro que "lo que se ha lanzado a la Consejera es un SOS de los cotos porque si no se cumplen las peticiones hechas el pasado 20 de enero, los cazadores van a tener que dejar los cotos y cerrar las sociedades porque no van a poder asumuirlo. Todos están votando que si estas medidas no se cumplen o no les hechan una mano, no les quedará otro remedio que dejarlo". Para Remírez el hecho de que los cazadores deban, por ley, asumir el coste de los daños que ocasionan los conejos de sus cotos, ha disparado las reclamaciones de los agricultores, "algunas justas y otras no". No en vano, pese al importante descenso del número de conejos las reclamaciones no han bajado tanto.

Como solución piden que Medio Ambiente de el dinero directamente a los agricultores y, en cambio, deje de subvencionar las indemnizaciones que pagan los cazadores, "así no estaremos en el centro de la polémica y los enfrentamientos", a veces violentos, "que se dan entre vecinos desaparecerán".

"una ley absurda e injusta" Las sociedades de cazadores que están posibilitando la reducción de las poblaciones de estos animales son las que están sufriendo, en último extremo, las consecuencias que conlleva la excesiva presión de esta especie en los cultivos pues son los responsables legales. La administración ha descargado desde hace años en este colectivo la responsabilidad de detectar, comunicar y colaborar en la tasación de los daños, así como adquirir y facilitar a los agricultores los productos y materiales necesarios para proteger los cultivos de estas afecciones. "Esto provoca un colapso en nuestras sociedades que no pueden afrontar la gestión de los cotos si son sometidos a una normativa absurda e injusta que descarga la responsabilidad civil de los daños sobre quienes más hacen por evitarlos". Por este motivo sociedades de cazadores como las de Fontellas y Caparroso se han disuelto y Corella amenazó hace un año con seguir sus pasos.

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