En el marco de las últimas contracumbres antiglobalización y después del último Reclaim the Streets en Barcelona, espai en blanc empieza a andar.
La radicalidad de hoy ha dejado de ser esclava de los hechos. Una subversión que se libera del lastre político que suponen las nociones de alternativa, posibilidad o mundo otro, puede empezar a inventar sus gestos radicales y sabotear la movilización total.