Una criatura gigantesca habita el fondo del océano, el ojo de su cabeza proyecta una misteriosa luz azul en la oscuridad de las profundidades.
Siento el peso de su mirada con temor mientras me escondo entre unas rocas en el fondo del mar. Las profundidades son oscuras pero puedo distinguir algunas partes de su cuerpo a través de destellos bioluminiscentes. Tiene largos y gruesos tentáculos con los que avanza lentamente mientras explora su entorno, lo hace demostrando curiosidad como si se moviera por primera vez por aquel lugar.
La criatura da la impresión de tener una gran inteligencia, percibo que es capaz de manipular objetos con su mente. Parece que acaba de levantarse de un largo letargo y ahora se dirige hacia la superficie. Ahora estoy de vuelta en casa y comienzo a navegar por internet desde mi ordenador, todavía siento la presencia telepática de la criatura.
No sé cómo exactamente pero estoy convencida de que la criatura ha sido capaz de conectarse a internet. Estoy en la página de un proyecto de software libre cuando de repente aparece un comentario de un usuario con el avatar del pingüino de Linux. Es ella, el Kaiju. Tras su despertar ha llegado a la superficie y se ha interesado por el código abierto, ahora se dedica a corregir todos los proyectos que encuentra por la red. Sigo navegando y no dejo de encontrarme el mismo avatar respondiendo a todos los foros y plataformas con mensajes largos y correctamente redactados, como lo haría la inteligencia artificial generativa. Su presencia es tan palpable que veo su brillante ojo azul mirándome a la cara, tiemblo ante su poder, ¿qué es lo que quiere?
