En el sueño hay una voz que me habla, la voz es grave y profunda, sale de unas ruinas de un antiguo edificio en decadencia. Me acerco a las ruinas y busco entre las diferentes salas, algunas tienen el techo hundido, en otras el tejado se ha derrumbado completamente y puedo ver la luz del día penetrar en las ruinas. Vuelvo a escuchar la voz más cerca y dice:
Todos los regímenes hormonales son transitorios.
Al escuchar estas palabras veo como llegan a las ruinas un grupo de jóvenes, sus caras me resultan conocidas, les he visto pasar antes por el centro social. Observo más atentamente y quedo impresionada por su estética atrevida, ríen y charlan con entusiasmo mientras yo estoy cada vez más débil. Los escombros de la ruina comienzan a cubrir mi cuerpo, no tengo la fuerza para levantarlos y liberarme. Estoy atrapada, me siento deprimida, comienzo a pensar que lo mejor sería matarme.
Me veo metiéndome una pistola en la boca, la sujeto con mi brazo derecho con el gatillo apuntando hacia el cielo. En ese dramático momento vuelvo a escuchar la voz de la ruinas, repite:
Todos los regímenes hormonales son transitorios.
