El sueño de le combatiente

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Autor/a

averrasion

Fecha de publicación

17 de junio de 2026

Estamos en la guerra contra el ejército colonial, somos la resistencia formada por voluntaries y milicianes. No tenemos armas como las del enemigo, algunes de nosotres estamos enfermes, lo llevamos arrastramos desde hace ya mucho tiempo. Destaca un chique joven, moreno de largo pelo negro ondulado, lleva unas gafas finas y ovaladas que perfilan su frágil belleza. Elle nació con una condición especial y por ello se debía medicar, esto no le impedía seguir luchando en el frente. La guerra había llegado a una ecoaldea en la que había vivido casi toda su vida, las imágenes del frente nos llegan grabadas en vídeo y podemos ver las caras de aquellas personas que habíamos conocido en nuestro paso por aquel lugar hermoso.

La aldea se había construido en un bosque templado, un círculo de árboles señalaba el centro de la aldea. Los edificios se habían bioconstruido por los propios medios de las habitantes, con sus propias manos. Era las casas que nosotres habíamos habitado más tarde en nuestro paso por allí. Sentíamos mucho cariño por las personas que había construido la aldea. Siento mucho amor por aquel lugar, era para mí una utopía hecha realidad.

La guerra estaba llegando a aquel utópico lugar, el ejercito de ocupación avanza por tierra hasta penetrar en el bosque, abriendo nuevos senderos para las tropas. Nosotres habíamos barricado la aldea, habíamos cavado trincheras, estabamos dispuestes a defenderla hasta el final. Allí estábamos las luchadoras, les voluntaries, cada une llevaba las banderas de su propia ideología pero todes estábamos juntes en aquella defensa. Vi como mi amigue lanzaba pideras contra el enemigo, el ejército estaba ya cerca del círculo central, había superado nuestras defensas a base de fuerza bruta, su tecnología no era tan sofisticada como nos imaginábamos, su superioridad estaba construida sobre la sangre de les soldades de otros pueblos.

Veía al chique, estaba débil, se notaba como la guerra había empeorado su condición. Estaba dispueste a pasar su último día en el frente, pero su condición le obligaba a inyectarse psilocibina intravenosa. Su rostros era tranquilo, en la casa de la aldea vivía con su madre. Ella soy yo, me cuenta como en los últimos días ha estado soñando intensamente por la psilocibina intravenosa, me cuenta que aquellos sueños le hacian estar en paz en estos tiempos de dolor.

Presiento que hoy será su último día, se inyectó su dosis de psilocibina, esta vez mucho más alta que otras veces. Subió las escaleras hacia su habitación, apoyándose sobre las paredes de la galería, irregulares y blancas por el encalado. Colgó su bolsa de combatiente en el pomo del armario de madera, después se tumbó en su estrecha cama y se hundió en el profundo sueño de la psilocibina. Su cuerpo desapareció bajo las sábanas sin dejar rastro, la materialidad física de su sueño está dentro de la bolsa que dejó colgada de la puerta del armario. Subo las escaleras y veo que mi hije ya no está, sé que sigue soñando pero siento tanta violéncia que agarro un cuchillo y comienzo a acuchillar la pared, arranco trozos de aquel encalado blanco mientras grito de dolor. Entonces percibo el sueño de mi hije todavía presente en la habitación, dando vueltas en aquella bolsa de cuero colgada del armario.

Advertencia

La psilocibina es una sustancia psicoatvia muy potente y no es recomendable administrarla por vía intravenosa.