Solario
Prólogo

Si estás leyendo esto, es porque seguramente eres un cuerpo, uno vivo, uno diminuto y efímero, un cuerpo al fin y al cabo. Quizás no suelas reparar en ello pero reposas sobre otro cuerpo, uno esferoidal, uno enorme e inmemorial, un cuerpo celeste. Suele pasar desapercibido porque las miradas no suelen ir hacia abajo, más bien son paralelas a su superficie, así la vida sobre ella parece ser bidimensional, viaja hacia el norte, el sur, el este y el oeste; y quizás habrás notado ese curioso fenómeno de que por muy lejos que vayas en cualquiera de estas direcciones, acabas dando la vuelta y llegando al mismo sitio. Dirigir la atención hacia arriba, por encima de las nubes, es algo a lo que solo se atreven quienes pretenden desafiar la gravedad.
Quizás hayas escuchado hablar de lo celeste, de parte de quienes se empeñaron en descifrar esos luceros que aparecen en el cielo nocturno. ¿Qué son esas luces? se preguntaban mientras sus ojos curiosos atrapaban aquellos rayos de luz que provenían de tan lejos. Hubo varias respuestas, les llamades astróloges están convencides de que aquello que observan en el firmamento es algo así como una gran carta donde están escritos los significado y sentidos de los cuerpos vivos, que están conectados con los cuerpos celestes a través de misteriosas conexiones. Por otro lado, les llamades astrónomes estaban más interesades en poder observar más de cerca e ir a los pequeños detalles, es por ello que pusieron su ingenio en la creación de lupas cósmicas, los llamados telescopios, a través de los cuales podían ver más luces en el cielo, sus manchas y sus anillos, lo que a su vez les generaba más preguntas a la par que fueron clasificando los cuerpos en planetas, estrellas, asteroides, cometas y un largo etcétera.
Quizás te hayas interesado por algunas de estas cosas, lo que probablemente no sabes es que aquellos cuerpos también tienen voces que rara vez llegan a los cuerpos vivos. En esta historia que estas a punto de empezar se escuchan esas voces, quizás te recuerden a las voces de los cuerpos vivos salvando las diferencias de escala. Son voces como las que suenan en la mente cuando lees estás palabras, no se propagan a través de ningún medio, no son un sonido, sencillamente aparecen y desaparecen, conversan y reflexionan, divagan incluso. Quizás parezcan tus propias voces, aunque la realidad es que las voces no tienen dueño, obedecen su capricho, esta historia es para que las puedas soltar y las escuches vibrar leyéndose por sí solas.