X Re-encuentro de Libertarias. Arantza (Nafarroa)

Avanzamos juntes con cuidados y cuidándonos

 

La vida en el centro

 

Arantza

Los pasados días 29, 30 y 31 de mayo, tuvo lugar, en el maravilloso marco del pueblo de Arantza (Nafarroa), el X Re-encuentro de Libertarias. Nacidas en 2019 ante la necesidad de encontrar un espacio de debate y consolidación de pensamiento anarco feminista, un espacio en el que encontrarnos, debatir y aprender entre todas, fuera de estructuras que nos constriñen, y un espacio que poco a poco se va consolidando.

Fueron, como viene siendo habitual, unas jornadas en las que hemos tenido el placer del reencuentro con el resto de compañeras, echando de menos a aquellas que no han podido venir, en las que el debate y la reflexión se han ido alternando con risas, cuidados, y actividades lúdico festivas. Unas jornadas donde tampoco han faltado espacios de formación y de encuentro con la naturaleza que nos rodea, en esta ocasión favorecido por el incomparable marco en el que nos acogieron las compañeras de Euskal Herria, en el valle de Bortziriak.

Uno de los acuerdos tomados en el sexto encuentro de Libertarias, fue denominar cada uno con el nombre de una compañera que hubiera sido referente del territorio que nos acoge, para así, además de hacerla un pequeño homenaje, ir recuperando la memoria histórica de todas aquellas mujeres que nos precedieron, de las que tanto hemos de aprender y cuyos trabajos nos facilitan transitar por sendas que ellas abrieron. En esta ocasión nuestro décimo encuentro ha llevado el nombre de Kasilda Hernáez Vargas, la miliciana que, junto a su compañero Felix Likiniano, es testimonio de un movimiento anarquista en Euskal Herria, durante el primer tercio del siglo XX, del que tan difícil ha sido en ocasiones seguir el rastro.

Disfrutamos el viernes 29 del documental, “Kasilda, el eco de otros pasos” del compañero Juan Felipe, que ya nos dibujó el carácter y la energía de una mujer que, aunque no llegó a militar con Mujeres Libres, si compartió con ellas luchas y trabajos.

El sábado 30 Nekane Tomasena Elorza, Nekasari-campesina vinculada al movimiento agroecológico de Euskal Herria, nos relató el “encuentro inesperado” que su colectiva tuvo con Kasilda en 1983, cuando ésta  se presentó en el caserío ocupado en el que vivían, porque las consideró “sus sucesoras”; y como a partir de entonces, y hasta que la salud se lo impidió, fueron numerosas las visitas y aportaciones que Kasilda les hizo, a raíz de las cuales pudieron recuperar y difundir su memoria. Encuentro que, sin duda habla de que, a pesar de los años transcurridos, el destierro y las dificultades de todo tipo, Kasilda Hernández Vargas continuaba siendo una mujer llena de energía, determinación y en la que no habían decaído en absoluto sus deseos de lucha y justicia social.

También tuvimos tiempo para la formación y la recuperación de otras memorias muy propicias de los territorios en los que nos encontramos, y pudimos contar con las investigadoras Idoia Castillo Arbaiza y Leire San Martín Marcos para hablarnos de “las Brujas”.

Algunas de nosotras, motivadas por lecturas y relatos frecuentes, por la historia de las Brujas de Zugarramurdi, tan presentes en estos valles, esperábamos que sus exposiciones transitaran por los derroteros de la mitología vasca, llena de referentes matriarcales y de violencias ancestrales; y sinceramente nos despertaba mucha curiosidad e interés; pero la charla de las compañeras superó con mucho este estadio, para conectar las luchas y las cazas de brujas que el racionalismo renacentista impuso como herramienta de control del cuerpo y los saberes de las mujeres, con feminicidios y persecuciones actuales, mucho más familiares para nosotras, pero con similares objetivos.

Nos expusieron con claridad como estas persecuciones son consecuencia de una voluntad de poder y control armada con sus tres tentáculos: Estado, Iglesia y Patriarcado, que han trabajado conjuntamente desde los albores del Capitalismo hasta nuestros días.

Y nos contaron  como a partir del 2019, tras una presentación de Silvia Federicci y su libro “Calibán y la bruja” se han ido produciendo hasta cuatro encuentros feministas de recuperación de la memoria de las brujas, en los que han surgido y se han sumado numerosos grupos de mujeres de muy diversos territorios de todo el mundo, desde Salem a Euskal Herría, pasando por diferentes ciudades del centro de Europa; colectivos coordinados y organizados en nodos territoriales con igual propósito de recuperar la memoria de las brujas y denunciar la permanencia de su persecución hasta nuestros días.

Otro de los temas que no quisimos pasar por alto en momentos de tanta crispación y tensión internacional, fue el de la no violencia desde una perspectiva de género, y para abordarlo contamos con el taller organizado por Malen Vilches, activista vasca miembro del colectivo Emakumeok Gerraren Aurka (Mujeres contra la guerra) que denuncian la complicidad del gobierno Vasco en la industria militar a pesar de sus buenas palabras y subterfugios.

Aprendimos con ella cómo solo a partir del Neolítico, con el sedentarismo y la aparición de la propiedad privada, surgen una violencia que hasta entonces no había habido entre los seres humanos, cómo no es cierto el fatalismo que intentan imponernos, y cómo la agenda feminista contra las guerras lucha por conseguir una paz basada en despatriarcalizar la sociedad, desmilitarizar nuestras mentes, poner el foco de la seguridad en aquello que realmente nos la ofrece como el tener nuestras necesidades cubiertas y sentirnos querides, y ser conscientes que un consumo de recursos coloniales que no nos pertenecen, provoca violencia y guerras. Aprendizajes que sin duda serán imprescindible a partir de ahora para llevar a nuestros entornos y a nuestro día a día.

Los espacios de cuidados siempre han sido importantes en nuestros encuentros, y en esta ocasión hemos procurado que no falten, desde despertares comunes compartiendo gimnasia y cariños, comidas sabrosas y en las que reflexionar sobre lo tratado y hablado durante las sesiones, intercambiar vivencias y experiencias, reir y bromear…hasta encontrarnos con la naturaleza paseando por estos parajes de lujo; sin que hayan faltado, por supuesto, actividades nocturnas más relajadas y nuestro ya habitual bingo-karaoke.

Y tras una asamblea concluyente en la que reflexionamos y consolidamos lo trabajado estos días, y creamos las herramientas para comenzar a preparar el siguiente encuentro, todas nosotras regresamos a nuestros territorios, cargadas de nuevas experiencias saberes y mucha energía para encarar nuevos retos, con la confianza que da saber que podemos contar las unas con las otras siempre que sea preciso.

Libertarias Junio de 2026