SER SIN TIERRA.
Mucha gente cuando oye hablar de los Sin Tierra imagina que son los
trabajadores rurales, los meeiros o los aparceros que no tienen tierra.

En la calle, en la escuela, en cualquier
sitio, Sin Tierra
Sin Tierra se convirtió en nombre propio. Nombre de
trabajadores y trabajadoras organizados luchando por la Reforma Agraria
y para la transformación de la sociedad.
Sin Tierra se convirtió en señal del rescate de la
dignidad de los trabajadores y trabajadoras llamados vagabundos,
andando de un sitio a otro. Conquistaron, por su opción de participar
en la lucha, una identidad: soy Sin Tierra. Se convirtieron, por causa
del MST, en ciudadanos y ciudadanas respetados/as. Y el MST no es más
que centenas de millares de Sin Tierra.
La sociedad actual, llamada neoliberal, excluye a
los más pobres, dejándolos sin trabajo, sin derechos y sin dignidad. El
MST, poco a poco, consigue rescatar esta dignidad; consigue hacer sus
documentos y registrar a los hijos; enseña a leer y escribir la
realidad y permite que los hijos participen en la escuela: consigue un
techo para la familia.
Pero esto es poco. Sólo conseguirán sus objetivos cuando la Reforma Agraria sea una lucha de todos.
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