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Pep Valenzuela ALAI-AMLATINA 15/09/2005, São Paulo.- Querida Ana, esta noche/madrugada cayó por aquàuna tormenta, perdona la expresión, "do c...", rayos, truenos y agua sin fin; al lado de la Avenida 23 de Mayo, el ruido de la lluvia conseguÃÂa apagar el estruendo permanente del tráfico; un "toró" que dicen en algunas regiones del paÃÂs. Pensé mucho en tày, menos alegre y gracioso, un poco en la situación del paÃÂs. No sé muy bien, sin embargo, por dónde empezar para explicarte un poco la situación que vive Brasil en estos dÃÂas, ya desde hace tres meses que iniciara la que pasará a la historia como la crisis del "mensalão" (algo asàcomo sueldazo mensual). En realidad, hay dos temas diferentes, aunque mezclados. El primero, el "mensalão" en rigor, que es el del eventual pagamiento a diputados, aliados por cierto, para que votasen a favor de las propuestas del gobierno; el segundo, financiación ilegal de campañas electorales. Quizás, podrÃÂa ser considerando la visión que ofrecen los llamados "medios de comunicación o información de masas", no hace falta insistir en que lo de masas no es porque sean éstas quienes los producen o utilizan sino porque están hechos para el "consumo", muchas veces en el peor sentido, de las "masas", también en el peor sentido. Por ejemplo, ayer u hoy mismo, en las, entre 13 y 16, primeras páginas de uno de los cotidianos más vendidos, todas las noticias, viñetas y opiniones tratan de esa crisis. Una de las lÃÂneas principales de "investigación" es sobre la eventual implicación del Presidente Lula en esos esquemas de corrupción y actividades ilegales. Otra, sobre la culpabilidad efectiva o no de José Dirceu, que fuera segundo de a bordo en el Gobierno y considerado eminencia gris de la lÃÂnea polÃÂtica adoptada por el núcleo dirigente del Partido de los Trabajadores para ganar las elecciones y, después, dirigir el paÃÂs desde el palacio presidencial, palacio del Planalto; culpabilidad que, por la relación especial entre él y Lula podrÃÂa tener consecuencia obvias que remiten a la lÃÂnea anterior. Con un perfil más bajo, todo tipo de acusaciones contra cualquier diputado, senador, alcalde o concejal del PT que eventualmente pudiera ponerse a tiro. Transversalmente a todo eso, el PT recibe por todos los lados: por culpable, por incapaz, por inepto, por "leninista", por pretender el "poder por el poder", por pretenderse más ético que los demás. Te puedes imaginar cómo se te queda el cuerpo después de la lectura de esa sección. Porque, además, los indicios que han venido apareciendo en las diferentes comisiones parlamentarias de investigación, asàcomo las declaraciones a esas mismas comisiones y a la PolicÃÂa Federal, no dejan espacio para la inocencia de una buena parte de los acusados. Parece que el mundo se va a acabar, que es el caos, que el paÃÂs se va a hundir... Después, sin embargo, en la sección de economÃÂa, parece que salga el sol sobre el paÃÂs-continente: la industrias crecen todas, las exportaciones baten récordes históricos, los bancos están que revientan de beneficios, el consumo familiar crece, aumentan las posibilidades de crédito y microcrédito, se crea empleo formal y también informal... y asàen este plan, liquidando deuda externa, y a pesar de los riesgos siempre presentes de fluctuación del dólar y movimientos en los mercados financieros. El resto del periódico, como si fuera una especie de reedición revisada, relata la cantinela de siempre: por un lado, un paÃÂs de "caras" (tÃÂtulo de una de las revistas rosa más vendidas), supuestas personalidades, artistas, cine, conciertos, bares y restaurantes con el mayor "charme", un mundo, en fin, maravilloso; cerca de ahÃÂ, las maravillas, iba a decir del deporte pero en realidad casi tan sólo del fútbol y de otros deportes cuando se trata de exaltación patriótica. Ya, a continuación, viene la sección de los secuestros "express", asaltos a edificios "nobles" en la ciudad de São Paulo, narcotráfico y asesinatos en las favelas de RÃÂo de Janeiro, manifestaciones de estudiantes pidiendo billete gratis para ir a la universidad; prostitución infantil en las calles de la gran metrópoli paulista, con detalle de las áreas, edades, precios... y los "clasificados". A todo esto, y aunque estoy convencido de que la experiencia y realizaciones de este gobierno marcarán un hito histórico, el bloque polÃÂtico y social que llevó a Lula a la Presidencia está liquidado. Y quien peor parte lleva de momento en el reparto es el PT; y no muy lejos, la Central Única de Trabajadores-CUT, el MST y otros movimientos que vienen articulando una campaña de apoyo a Lula, que el Presidente es el primero en ignorar, exigiendo cambio de la polÃÂtica económica; pretendiendo, en definitiva, que la situación serÃÂa peor sin él. Lo cual que no me parece muy desatinado, como mÃÂnimo. El problema es que Lula no solamente ni imagina o sueña que sea posible otra polÃÂtica económica, es que está convencido de que estamos en el mejor de los mundos posibles. Si fuera de otra manera, no hay ninguna ni la más mÃÂnima señal al respecto. Pero, una parte del problema es, sin duda, la ausencia de una auténtica y vigorosa movilización social que pudiese obligar al Presidente a cambiar de posición. De acuerdo con las declaraciones del entonces tesorero del partido, Delubio Soares, él mismo y sólo él serÃÂa responsable de la arquitectura del esquema de distribución de dinero para financiamiento ilegal de campañas (llamado aquà"caja 2"). En aquellos dÃÂas de mediados de julio, dejaron la dirección del partido él mismo, el secretario general, el secretario de comunicación y hasta el presidente, el ex-guerrillero José GenoÃÂno. Pocos dÃÂas después, para rematar la faena, el propio Lula, desde Francia, donde se encontraba con motivo de su participación institucional en las celebraciones del 14 de Julio, confirmó: el PT habÃÂa montado una estructura para conseguir "caja 2" para el propio partido y para los partidos aliados, entre los cuales algunos reaccionarios de toda la vida, como el Partido Progresista (sic.), el Partido Liberal y el Partido Trabalhista Brasileiro. Pero, atención, primero, él no sabÃÂa nada puesto que estaba formalmente desligado de los trabajos de dirección desde hacÃÂa años. Segundo, como las personas que habÃÂan dirigido el partido hasta donde habÃÂa llegado asumieron responsabilidades de gobierno, la organización quedó debilitada y con cuadros menos formados que habrÃÂan "cometido errores". Y, tercero, en fin, ese delito lo cometen todos los partidos en Brasil. En aquel momento, ganaba espacio la tesis de que Lula estarÃÂa desligándose del PT para, primero, no ser afectado por los casos de corrupción ya públicamente admitidos y, segundo, para preparar una eventual opción a la reelección, esta vez ya, sin el partido o con el partido como una organización más de apoyo a su candidatura. De hecho, y éste es uno de los elementos clave en el actual escenario, el "buen funcionamiento" de la economÃÂa del que, como te he comentado, informan los "media", y un alto nivel de popularidad del propio Lula a pesar de la tormenta en marcha, hacen pensar a los grupos y sectores del entorno Lula que con o sin PT el Presidente tiene potencial por sàsolo para repetir. La oposición, por su parte, se ha movido entre los que se animaron a reclamar la destitución de Lula y trabajar para que las investigaciones de corrupción llegasen hasta él, y los que optaron por mantener estabilidad institucional y económica pero debilitando lo más posible al extornero de modo que fuese impracticable cualquier intento de reelección en la contienda del próximo año. El resultado final de las investigaciones y la marcha de la economÃÂa indicarán a unos y a otros los caminos posibles todavÃÂa. Para la parte más organizada y decisiva de los movimientos sociales y áreas de izquierda del paÃÂs, esa reelección es, a pesar de todo, el mejor de los escenarios posibles. Aunque la polÃÂtica del gobierno, especialmente la económica, consiguió ganarse crÃÂticas duras de parte de aquellos, el diálogo y la confianza entre las dos partes continúan siendo un elemento valorado, especialmente por los primeros, por lo menos a espera de que el equilibrio de fuerzas pudiera cambiar de bando y favorecer a las fuerzas de los cambios estructurales. Sin embargo, no parece que tengan fuerza suficiente para eso y se confiarÃÂan más bien a un buen acuerdo con el propio Lula y los sectores más progresistas que todavÃÂa hay dentro del gobierno. A final de cuentas, toda la "crisis" está marcada por ese carácter de representación/gestión de conflicto, teatral realmente en muchos casos, en las instituciones. Pero, sin reflejo o expresión fuerte en las calles o en las esferas de la economÃÂa y social. Claro que lucha haberla hay- la, pero no serÃÂa tanto por los rumbos de la economÃÂa y, en general del paÃÂs, sino por el control del aparato de Estado. Supongo, Ana, que a esta altura te preguntarás: ¿y el PT, el partido esperanza de la izquierda mundial, el partido del Foro Social, de la democracia participativa, el partido-movimiento? Pues, el próximo domingo se celebrará en todo el paÃÂs una jornada de elecciones para renovar todos los directorios partidarios y la presidencia de los mismos, que se elige directamente, en los niveles nacional, estatal y municipal. En mi opinión, creo que el partido habÃÂa conseguido conservar frescura y lozanÃÂa y mucho potencial a pesar de lo avanzado del proceso de su paulatina conversión en una organización electoralista, institucionalista y, como dicen todavÃÂa algunos por aquÃÂ, un partido del "orden establecido". Potencial y energÃÂa viviendo en las numerosas, ricas y originales experiencias de gestión democrática y popular en numerosos ayuntamientos y también en algún caso a nivel de Estado. Potencial y energÃÂa en su relación con los movimientos y organizaciones sociales de todo el paÃÂs. Potencial y energÃÂa en los valores que animaban y animan a la mayorÃÂa de los militantes, en su propia historia. Eso, está claro que no desaparece de un dÃÂa para otro. Con matices y diferencias, ése es el discurso de la mayorÃÂa de candidatos. Notorias diferencias en relación a la crÃÂtica o no del gobierno y su polÃÂtica, menos en relación al papel de Lula, a quien la mayorÃÂa sigue considerando figura central para el futuro. La novedad real en medio del proceso de elecciones directas (PED) es la fractura del denominado Campo Mayoritario (CM), una alianza de corrientes nacionales y regionales en torno a un núcleo duro en el centro del cual está Lula, que viene dirigiendo históricamente al PT. Su influencia en el partido era determinante y su control de la estructura implacable. De hecho, desde hace años las tendencias de la llamada izquierda petista venÃÂan prácticamente llorando la incapacidad de controlar, dominar y hasta aplacar la sed de poder de esa tendencia/aparato. Aunque la red de intereses y de estructuras de poder que unÃÂa al "Campo" era y es todavÃÂa muy fuerte, numerosas señales en este momento muestran que hoy ya no es posible mantener el poder incontestado de todavÃÂa hace muy poco. Sin embargo, no está garantizado un cambio real ni tampoco la proclamada "refundación del PT", bandera levantada por el exalcalde de Porto Alegre, Tarso Genro, hoy presidente interino del partido, y a la que se sumaron numerosos e importantes miembros de la mayor tendencia asàcomo otras tendencias de la izquierda, la Democracia Socialista del también exalcalde de Porto Alegre y candidato a la presidencia nacional de la organización, Raul Pont. Sinceramente, a lo que la mayorÃÂa de lo que no es Campo Mayoritario, o salió de éste, aspira es a que por lo menos el candidato de esa tendencia no gane en el primer turno, forzando un segundo en el que habrÃÂa alguna posibilidad de juntas fuerzas y ganar, en primer lugar. Y, en segundo, a que al menos la distribución de fuerzas en los directorios sea más representativa y plural y permita realizar o iniciar la deseada "refundación" que hasta el candidato del CM afirmar buscar. Con éxito mayor o menor, sea el resultado que sea, algunos sectores de la "izquierda" ya anuncian que no será posible continuar en el partido, más o menos abiertamente. La alternativa más probable para la mayorÃÂa de los que salgan deberÃÂa ser el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), creado por la senadora expulsada del PT, HeloÃÂsa Helena y dos diputados más, Luciana Genro y Babá. Otros ya organizaron desde hace algunos meses los denominados Núcleos de Acción y Reflexión Socialista. A las puertas de los actos y debates de campaña, algunos grupos menores intentan convencer a los asistentes de que ya llegó la hora. Sin embargo, por un buen tiempo todavÃÂa, como mÃÂnimo, el PT continuará siendo el mayor partido de la izquierda en Brasil. Y conservará dentro de él la mayorÃÂa de expresiones ideológicas y polÃÂticas que ya lo caracterizan hoy. Eso, por supuesto, no garantiza nada a medio y largo plazo. Pero, las trabajadoras y trabajadores brasileños, las clases populares y los movimientos sociales necesitan de una expresión polÃÂtica y lo que el PT conserva, a pesar de todo, no es un bagaje despreciable para repensar el futuro. |

