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| MST Informa 96 |
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Año
IV - nº 96
martes,
09
de agosto de 2005
Queridos amigos y amigas del MST, La
corrupción es un método endémico de las clases
privilegiadas para apoderarse de
recursos públicos en un estado poco democrático. Creemos
que existe la corrupción
ilegal, que generalmente beneficia intereses personales, y la
practicada con
métodos legales, aunque inmorales e ilegÃÂtimos, que
incluye la apropiación de
recursos públicos por un grupo económico, un sector
especÃÂfico de la clase
dominante o por todos los ricos. Los tipos de interés aplicados
en Brasil y las
transferencias de recursos públicos hacia los bancos, más
de 100 mil millones
de reales al año, son un ejemplo inequÃÂvoco de ello. Hay
otra cuestión
importante: de manera general, los medios de comunicación y las
elites protegen
a los corruptores y nos impiden identificar a los verdaderos culpables.
¿Quiénes
son los propietarios de los millones de recursos desviados para
campañas electorales?
¿Qué intereses están detrás de las
inversiones millonarias en campañas
polÃÂticas? Creemos
que es imprescindible exigir castigo para todos los casos de
corrupción. Y
particularmente exigimos cambios profundos en el sistema de
representación
polÃÂtica y partidaria: es la única posibilidad de
combatir la corrupción sistémica
que reina en Brasil. 2.
Sobre el gobierno Lula. El
pueblo brasileño eligió al gobierno Lula para que hiciese
cambios. Votó por el
programa de compromisos de campaña que habÃÂa sido
ampliamente distribuido entre
la población. El gobierno electo se comprometió
también, por medio de una carta
a los brasileños, a promover cambios, a pesar de mantener los
contratos con el
capital. El montaje del gobierno frustró a todos y
desfiguró la voluntad
manifestada por 53 millones de electores y electoras. Hubo una perversa
composición
de fuerzas polÃÂticas, incluyendo a conservadores y a la derecha,
que asumieron puestos
destacados en el Banco Central, en los ministerios de Hacienda, de
Agricultura y
de Desarrollo, Industria y Comercio. El
pasado julio, en medio de una profunda crisis polÃÂtica, el
gobierno promovió una
reforma ministerial que reforzó todavÃÂa más la
alianza con sectores
conservadores. Por eso decimos que este gobierno está
desfigurado. Ya no
contamos con el mismo gobierno que elegimos el 2002. No tenemos un
gobierno de izquierda,
ni de centro-izquierda. Tenemos un gobierno de centro, con la derecha
controlando
la polÃÂtica económica. Digamos adiós al gobierno
del PT y a sus compromisos
históricos. Estamos sufriendo las consecuencias de un gobierno
ambiguo, compuesto
por fuerzas polÃÂticas de la sociedad que van desde la derecha
hasta la izquierda,
y que tienen muy poco que ofrecer. El gobierno perdió la
oportunidad, a lo largo
de su mandato, de consultar al pueblo sobre cuestiones
estratégicas para nuestra
sociedad, como la deuda externa, tipos de interés,
transgénicos, juegos y
apuestas, autonomÃÂa del Banco Central, modificación del
curso del rÃÂo São
Francisco, Ley Kandir (mediante la que se anularon los impuestos a
pagar por
circulación de mercancÃÂas y servicios de las
exportaciones e inversiones de las
empresas), etc. Y sin duda el pueblo hubiera optado por los cambios y
darÃÂa apoyo
al gobierno, que prefirió escuchar tan sólo a los
polÃÂticos tradicionales. 3. El
gobierno y la Reforma Agraria Creemos
que la victoria del gobierno Lula representaba una alteración en
la correlación
de fuerzas y favorecerÃÂa la Reforma Agraria. Fue elaborado el
Plan Nacional de
Reforma Agraria, que preveÃÂa el asentamiento de 400 mil familias
en un perÃÂodo
de cuatro años, además de cambios administrativos en el
INCRA (Instituto
Nacional de Colonización y Reforma Agraria), capacitación
de los asentados y
armonización de Reforma Agraria con agroindustria. Pasados dos
años y medio,
constatamos que la Reforma Agraria avanza a paso de tortuga. El
gobierno fue
incapaz de implementar su propio plan. Faltó coraje para
afrontar los obstáculos
que la Reforma Agraria ha de superar: b)
el gobierno creyó la falsa idea que el agronegocio serÃÂa
la solución a la
pobreza en el campo, pero el agronegocio beneficia únicamente a
los
exportadores y a las trasnacionales agrÃÂcolas; c)
el gobierno no percibió que el mantenimiento de una
polÃÂtica económica
neoliberal impide la realización de cualquier programa de
Reforma Agraria. La
polÃÂtica neoliberal recorta recursos presupuestarios, concentra
la renta,
prioriza exportaciones y desemplea. La polÃÂtica que defendemos
distribuye renta,
genera empleos, desarrolla el mercado interno y fija al hombre al medio
rural. Y
la Reforma Agraria no es más que un instrumento de esa
polÃÂtica. Descontentos,
hicimos la Marcha Nacional. Durante 17 dÃÂas reunimos a 12 mil
caminantes en
torno al mismo objetivo. Conseguimos hacer que el gobierno renovase con
nosotros siete compromisos con el
objetivo de acelerar la Reforma Agraria. Pero poco fue llevado a la
práctica. El
compromiso de asentar a 115 mil familias este año se resume,
hasta ahora, a
aproximadamente 20 mil. Otras 120 mil familias continúan
acampadas, esperando en
condiciones infrahumanas. La prometida orden ministerial que
habÃÂa de alterar los
ÃÂndices de productividad usados en el cálculo que
autoriza las desapropiaciones
de tierras no fue publicada hasta el momento. Se trata de un simple
acto
administrativo dependiente de dos ministros. Estamos cansados de
oÃÂr a los gobernantes
hablar de falta de recursos mientras que los bancos nadan en los miles
de
millones de reales que el estado les transfiere. ¡El
gobierno Lula tiene una deuda inmensa con los sin-tierra y con la
sociedad
brasileña en la cuestión de la Reforma Agraria! 4.
Sobre el PT (Partido de los Trabajadores) y la izquierda. El
MST mantendrá su lÃÂnea polÃÂtica histórica:
es autónomo, tanto en su relación con
los partidos polÃÂticos como con el gobierno y el Estado.
Asànos comportaremos
también en esta crisis. Individualmente,
como ciudadanos y militantes sociales, los integrantes del Movimiento
se suman
a los brasileños perplejos ante la revelación de los
métodos que el Partido de
los Trabajadores utilizó para hacer polÃÂtica. Las
campañas electorales
mercantilizaron el voto. Pagadas a peso de oro y dirigidas por
técnicos de
marketing contratados, se transformaron en el fin. La corrupción
ahora
denunciada es apenas el fruto del método utilizado. Lo que
impresiona es que sectores
de la izquierda hicieran uso de los mismos métodos de la
derecha, equiparándose
a ella. Esto es el fin de lo que llamamos polÃÂtica. Por
eso, defendemos los métodos de la izquierda de hacer
polÃÂtica, basados en la defensa
de las ideas, en la formación de la militancia, en el trabajo de
base y en la
organización consciente del pueblo, como única fuerza
capaz de realizar cambios
en nuestro paÃÂs, Brasil. 5.
Sobre la naturaleza de la crisis. Consideramos
que la crisis que estamos viviendo no se reduce al denuncismo* a la corrupción. Es mucho más
grave. Se trata
de una crisis de modelo. Los empleos generados, en cantidad mucho menor
que la
expresada en las promesas de campaña, son insuficientes para
atender la demanda
de jóvenes que ingresan en el mercado de trabajo. Nos
enfrentamos a una crisis
social: los pobres luchan para sobrevivir y en varias regiones se ven
señales
de barbarie social, con el agravamiento de la violencia. Estamos
viviendo una
crisis polÃÂtica: la población no se reconoce en ese
sistema de representación,
no tiene el poder polÃÂtico, y no puede ejercitar lo que se
establece en la
Constitución Federal, que todo poder emana del pueblo. El pueblo
desprecia a
los polÃÂticos y los ve a todos iguales. Todo ello nos lleva a
una crisis
ideológica, consecuencia de la falta de debate en la sociedad
sobre un proyecto
para el paÃÂs. Tememos que se prolongue esta apatÃÂa. * Denuncismo
(portugués) define el uso de la denuncia pública para
destruir al objeto de la
denuncia 6.
Quiénes son los enemigos del pueblo Entendemos
que los verdaderos enemigos son las clases dominantes, que se
enriquecen cada
vez más a costa del pueblo. Son los intereses del capital
extranjero que se
manifiestan a través de la acción de las transnacionales,
de los bancos extranjeros,
de la deuda externa, de la transferencia de riqueza hacia el exterior.
Son los
grandes capitalistas brasileños los que se subordinaron a tales
intereses y dejaron
el precio a pagar para el pueblo. Es el sistema financiero nacional.
Son los
latifundistas quienes continúan acumulando tierras y
defendiéndolas a toda
costa. Es la polÃÂtica del gobierno de George W. Bush, que quiere
consolidar América
Latina únicamente como mercado para sus empresas estadounidenses
y controlar nuestra
biodiversidad y nuestras simientes. El
gobierno Lula puede encontrar en el pueblo un aliado para combatir a
los enemigos.
Pero tiene que mostrar de qué lado está: si con las
clases dominantes o con los
pobres. De nada sirven las palabras sin acciones. Esta elección
ha de hacerse
mediante cambios claros en la actual polÃÂtica económica y
social. 7.
Sobre las salidas a la crisis. Entendemos
que la salida a esta grave crisis no depende tan sólo del
gobierno, del
presidente, de los partidos polÃÂticos o de las elecciones de
2006. Depende
también de una amplia aglutinación de todas las fuerzas
sociales, organizadas
para realizar un verdadero trabajo comunitario en el se debata y
construya un nuevo
proyecto para Brasil. Un
proyecto de desarrollo para Brasil que priorice ante todo la
soberanÃÂa popular.
Que organice una polÃÂtica económica dedicada a solucionar
las principales necesidades
de la población: trabajo, renta, tierra, vivienda, escuela y
cultura. Un modelo
que priorice la vida de las personas, la construcción de una
sociedad con menos
desigualdades e injusticias sociales. Necesitamos una reforma
constitucional
que altere el actual régimen polÃÂtico, que incorpore
mecanismos de democracia
directa. Necesitamos tener el derecho de convocar plebiscitos, de
realizar
consultas populares. Queremos ver democratizado el sistema de partidos
y de
representación polÃÂtica. Todo
esto requerirá un largo camino pero hay que empezar a andarlo
inmediatamente.
Tenemos que estimular el debate en la sociedad, en todos los espacios.
Sólo asÃÂ
el pueblo tendrá en sus manos la convicción de que los
cambios sociales son
consecuencia de su organización y lucha. Seguiremos
formando a militantes y luchadores y luchadoras del pueblo, elevando su
nivel
de conciencia y de cultura. Necesitamos democratizar los medios de
comunicación,
construir medios de comunicación alternativos a través de
las radios comunitarias
y de las televisiones comunitarias y públicas para que el pueblo
tenga acceso a
informaciones no desvirtuadas. 8.
Calendario de movilizaciones Ante
esta evaluación de la crisis y de la coyuntura, convocamos a
toda la militancia
del MST, a la base de los movimientos de la VÃÂa Campesina y a
los movimientos
sociales urbanos, para que sumen esfuerzos, se movilicen y se
organicen. Llamamos
a todos y a todas a participar en las iniciativas que están en
curso durante el
mes de agosto y que culminarán con la realización de un 7
de septiembre
grandioso, capaz de emitir el verdadero grito de los excluidos en el
mayor
número de ciudades brasileñas. A lo largo del mes de
septiembre y octubre
realizaremos asambleas estatales populares para discutir un nuevo
modelo económico,
culminando con nuestra asamblea nacional popular: un encuentro en el
que
trabajar juntos por un nuevo Brasil que se realizará a finales
de octubre, en
Brasilia. Atentamente, SecretarÃÂa
Nacional del MST La
masacre de Corumbiara - diez años más de violencia e
impunidad Los Estados Unidos de
América mantienen a 70 mil
presos en el exterior Campaña de
subscripciones al MST Informa Soy un
portugués interesado en todas las luchas libertarias,
dirigente del Sindicato de los Trabajadores de la Industria Minera y
del Consejo
Nacional de la CGTP-IN (Confederación General de los
Trabajadores Portugueses-Intersindical).
He visitado varias veces el sitio del MST en Internet y siempre con
gran agrado.
Me gustarÃÂa dejar aquàpatente mi solidaridad con la
lucha del Movimiento. Muchas
gracias y un abrazo. La lucha continúa. António J. M.
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