Después de la victoria del 6 de octubre
La próxima batalla será más difÃÂcil
Al contrario de lo que se esperaba, Lula no fue electo en la primera
vuelta. Las encuestas electorales, con pequeñas variantes, indicaban
que sus intenciones de voto venÃÂan creciendo en las últimas semanas,
y se aproximaban al 50% + 1 de los votos válidos (es decir, excluyendo
el conteo de votos en blancos o nulos), necesarios para la definición
en la primera vuelta.
Más allá de eso, con la proximidad de la victoria, Lula venÃÂa ganando
muchos y nuevos apoyos, tanto entre sectores de partidos que abandonaban
a otros candidatos, como de grandes empresarios. Hasta grandes banqueros
o dirigentes de grandes bancos, expresaban su apoyo o, al menos, su
simpatÃÂa por la candidatura de Lula, incluso la prensa comentaba que
algunos de ellos estarÃÂan siendo consultados para hacer parte del equipo
económico de gobierno.
Finalmente, la tradición del PT de crecer en los últimos dÃÂas de la
campaña, gracias a la gran movilización de sus militantes y su electorado,
aumentaron las espectativas.
Sin embargo, Lula no ganó en la primera vuelta. Con casi el 99% de
los votos escrutados, alcanzó casi 39 millones de votos, lo que corresponde
al 46,5% de los votos válidos, y al 41% de los votantes. AsÃÂ, tendrá
que disputar una segunda vuelta con el candidato del gobierno, José
Serra, que está con casi 19,5 millones de votos, 23,2% del total. O
sea, cerca de la mitad de los votos de Lula.
Si admitimos que las encuestas electorales se aproximaban razonablemente
a la realidad, lo que parece ser el caso, la candidatura de Lula no
sólo no creció en los últimos dÃÂas, sino que tuvo un pequeño retroceso.
¿Cómo explicarlo?
En primer lugar, por el impacto del debate entre los principales candidatos
a la presidencia, realizado al final de la campaña televisiva (jueves
3 de octubre). Siguiendo con una estrategia definida en conjunto por
sus asesores de "marketing", Lula evitó la confrontación con los otros
candidatos (como él mismo se definió semanas atrás, está en una fase
de "Lulinha paz e amor") y huyó de todas los balones divididos (como
se dice en la jerga futbolera): incluso cuando preguntado directamente
y de forma repetida, en diversas ocasiones, evitó decir si estaba a
favor o en contra de determinadas propuestas. Invariablemente, respondÃÂa
que el problema era complejo, y que deberÃÂa ser resuelto a través de
una "discusión con toda la sociedad". Quedó la imágen de un candidato
que huye de las dificultades.
En segundo lugar, esta vez, la tradicional movilización del PT fue
mucho menos fuerte, inclusive ante la posibilidad de victoria. A lo
largo de los años, se viene dando una declinación de la participación
militante en las campañas del PT (que, acompañando las transformaciones
del partido, son cada vez más "profesionales"). Ahora, la menor movilización
se acentuó: los cambios que Lula y la mayorÃÂa de la dirección del PT
introdujeron en esta campaña, fueron vistos con desconfianza. Por eso,
se comprende que militantes de un partido que siempre se definió como
socialista, no se entusiasmen con la promesa de un gobierno en estrecha
colaboración con los grandes empresarios, amigable incluso con los banqueros,
y comprometido con el mantenimiento de los acuerdos con el FMI.
Correspondió al propio Lula, el reconocimiento indirecto de las dificultades
en este terreno. En uno de los últimos actos de la campaña, en Sao Paulo,
dijo que "los militantes del PT pueden tener seguridad de que voy a
cumplir el programa del partido". Una afirmación como esta, serÃÂa completamente
innecesaria en otras campañas.
De todas maneras, la segunda vuelta será muy faborable para Lula, que
parte con una gran ventaja, y todavÃÂa debe recibir el apoyo de los otros
candidatos principales (Garotinho, del PSB, y Ciro Gomes, do PPS). Hasta
José Maria, del PSTU (trotskista-morenista), que tuvo un frustrante
0,5 % dos votos (lo que se explica, em parte, por un movimiento de "voto
útil" a favor de la victoria de Lula en la primera vuelta), ya habÃÂa
dicho que probablemente darÃÂa su apoyo.
Más importante todavÃÂa: las elecciones mostraron una enorme disposición
del electorado para votar contra el gobierno de Fernando Henrique Cardoso
y sus polÃÂticas neoliberales (tanto que Serra, candidato del gobierno,
buscó presentarse como un canditado por el cambio).
Sin embargo, serÃÂa un error pensar que el resultado ya está definido.
Entre otras razones, porque será más difÃÂcil mantener en la segunda
vuelta, la estrategia de "paz y amor".
Avance de la izquierda petista
Los resultados del PT en las elecciones para los demás cargos variaron
bastante, con una cierta tendencia al crecimiento. Hay buenas sorpresas;
en Sao Paulo, el candidato José Genuino, tuvo más del 32% de los votos
válidos (el mayor porcentaje en una elección en el estado) y la disputa
por primera vez en la segunda vuelta en elecciones para gobernador,
superando a la tradicional candidatura de derecha de Paulo Maluf. En
algunos estados, el desempeño de los cantidatos a gobernador fue mejor
de lo esperado.
Mientras tanto, hay también algunos resultados preocupantes. En RÃÂo
Grande del Sur, cuyo gobierno viene siendo la principal vitrina del
PT, Tarso Genro disputará la segunda vuelta al haber llegado en segundo
lugar con poca más del 37% de los votos válidos.
El PT consiguió -en primera vuelta- las gobernaciones del pequeño estado
de Acre (con Jorge Viana que iba a la reelección) y del estado de PiauÃÂ
(con el apoyo del anterior gobernador quien habÃÂa sido destituÃÂdo por
abuso de poder).
En cuanto a diputados y senadores, el PT amplió su número, aunque no
de manera espectacular, ya que muchos lugares fueron cedidos al aliado
Partido Liberal.
Finalmente, es importante poner atención en los resultados de la izquierda
del PT: fueron bastante buenos, si tenemos en cuenta que esta izquierda
crÃÂtica tuvo el trago amargo de una lÃÂnea nacional con la cual discrepaba
completamente.
Para tener una idea aproximada: de los 70 u 80 diputados federales
electos por el PT, 10 participaron de las lista impulsada por Tendencia
Democracia Socialista en las últimas elecciones internas del partido
lo que significa un crecimiento del 15%. (Nota de la Redacción: en Democracia
Socialista militan entre otros, el actual vice-gobernador de RÃÂo Grande
del Sur, Miguel Rossetto, el ex-prefeito (alcalde, intendente) de Porto
Alegre y ahora electo diputado estadual Raul Pont, y la senadora por
el estado de Alagoas, Heloisa Helena, que mantiene su mandato por cuatro
años más al ser electa en 1998).
También fue electa como senadora, Ana Júlia, del estado de Pará. En
total, la izquierda del partido se puede aproximar al 30 % de los diputados
federales: un porcentaje mayor al que tenÃÂa antes.
* Militante petista y economista marxista. Es miembro
de la Coordinación Nacional de la Tendencia Democracia Socialista (DS)
del PT. Durante años, fue miembro de la Dirección Nacional del PT, y
del Consejo Editorial de la revista TeorÃÂa y Debate. Integra el equipo
de redacción de Em Tempo, publicación de la DS.