



Esta es una pregunta clave que nos podemos hacer al encontrarnos con alguno
de los científicos-divulgación que hoy en día circulan por doquier.
Y es que, las expectativas millonarias del enorme mercado de los alimentos han
cambiado radicalmente la realidad de la investigación agraria, hasta hace poco
dominada por el sector público. El desembarco de las multinacionales de la
industria "de la vida" ha dado colorido a la bata blanca, al tiempo que ha
cambiado el estilo comunicativo de los científicos, que nos recuerdan a los
antiguos vendedores de crecepelos. Se trata de personas, que ante la precariedad
del sector, aseguran la continuidad de su carrera legitimando la imposición de
los transgénicos. Utilizan todo tipo de argumentos, que casi nunca demuestran
científicamente, y que abandonan a medida que se desgastan, sin ningún rubor por
la falta de rigor: que los transgénicos solucionarán el hambre en el mundo, que
reducirán el uso de pesticidas, que producen alimentos tan sanos como los
naturales, que oponerse a ellos es milenarista, que nos pueden ayudar a proteger
la biodiversidad amenazada...
Sin embargo, en las zonas donde ya se han implantado los transgénicos, podemos
observar todo lo contrario. Como ocurre en el caso de Argentina, donde Monsanto
ha extendido la soja RR transgénica a lo largo de 14 millones de Hectáreas, lo
que supone ya el 52% de la cosecha de granos de todo el país:
La leguminosa se expande desplazando la ganadería y otros cultivos tradicionales
como maíz, trigo, algodón, patata o lentejas.
- El 98% de la cosecha se exporta para elaborar harina para consumo humano en
Asia y para piensos de animales en Europa.
- Mientras tanto, más de dos tercios de la población infantil argentina sufre de
anemias y carencias de hierro.
- Los monocultivos de soja han producido el aumento en el uso de pesticidas: 100
millones de litros de herbicida al año acaban con todo tipo de vida en el suelo.
- Su monocultivo, lejos además del abono animal, provoca el deterioro del suelo.
- La población cercana se ve afectada por estas fumigaciones, multiplicándose la
incidencia de enfermedades como el cáncer, leucemia, lupus, púrpura, alergias,
etc.
- Provoca la desaparición de las comunidades campesinas: 400.00 pequeños
productores arruinados y un número mayor de endeudados.
- El productor de la soja Roundup Ready depende de Monsanto totalmente: en cada
cosecha debe comprarle las semillas y el insecticida a la empresa.
- Su expansión contribuye a la bajada del precio y, por tanto, a la inseguridad
de grandes sectores de población que dependen de las fluctuaciones de este
mercado.
- La incapacidad del suelo para retener agua están relacionadas con las
inundaciones que acabaron con 24 personas en el otoño de 2004.
El caso de Argentina nos permite tomar conciencia de los efectos que tienen los
transgénicos al extenderse en un territorio concreto. Al conocer esta realidad,
concluiremos que, tanto las empresas como los científicos que para ellas
trabajan en tareas de propaganda, nos intentan engañar con sus cantos de
sirenas. Pero también nos engañan las instituciones, que ponen al servicio de
estas empresas instalaciones, materiales e incluso profesionales de
universidades públicas y otras instancias de investigación. Si los proyectos de
colaboración universidad/empresa salen mal, todos pagamos sus platos rotos; si
salen bien, las empresas patentarán los resultados y cobrarán por ello a los
agricultores y demás clientes.
El caso del CSIC en el Estado Español es un claro ejemplo de cercanía y
colaboración: el CSIC ha desarrollado para Novartis el seguimiento
de las variedades en Cataluña.
La cosa se torna aún más grave si le ponemos cifras al asunto: en las últimas
décadas, la industria biotecnológica ha engullido más de 100.000 millones de
dólares, y ha recogido unas pérdidas netas acumuladas entre 1990 y
2003 de ¡más de 41.000 millones de dólares!, que van en aumento de año en
año. Actualmente, y sólo en EEUU, las inversiones anuales del sector rondan los
18.000 millones de dólares, absorbiendo dos terceras partes del
presupuesto de investigación de la industria farmacéutica.
Todo esto nos puede ayudar a entender la etapa actual, en la que se multiplican
los ciclos de "acercamiento de la ciencia a la sociedad".
Comunicado
con motivo de la conferencia sobre
Alimentos Transgénicos de la Fundación BBVA en Bilbao en 2004 (versión
pdf 123kb)